Por JORGE ENRIQUE TELLO CHÁVEZ Y FLIA.
Para: IPITIMES.COM /NEW YORK Pasto, Agosto 31 de 2009 En la mañana de hoy, nos enteramos de la infausta noticia del fallecimiento de uno de los Comunicadores Sociales, que llegó a Pasto en 1.964. Milton había nacido en Honda, Tolima, se inició en Ondas del Gualí en su ciudad natal, iniciando como control, paso a locutor y llegó a gerente. EL ANÉCDOTA DE SUS INICIOS PROFESIONALES: Estando como control en Ondas del Gualí, conectó un micrófono en sus estudios y se atrevió en una transmisión que hacía su emisora en el Estadio, con mucho entusiasmo dar el cambio a sus compañeros que estaban narrando un partido de fútbol. A los pocos minutos llegó HUGO ARISTIZABAL, su gerente, irrumpió en la emisora, preguntándole ¿Quién había dado el cambio al estadio? Y en vez de recibir una reprimenda, lo felicitó y le otorgó como premio el turno de locución de nueve a doce de la noche. Con el apoyo de su primer gerente, de José Antonio Churio y Alberto Sánchez Cabrera, se trasladó a Bogotá a estudiar locución con los Maestros Juan Harvey Caicedo (q.e.p.d.) y Alberto Piedrahita Pacheco, siendo uno de sus alumnos más sobresalientes. Dentro de su larga trayectoria profesional, Ramiro Rosero Arteaga en su importante obra, “HISTORIA DE LA RADIO EN NARIÑO", nos hace saber que Camacho Hernández prestó sus servicios en Radio Barrancabermeja, la Voz del Caquetá, Radio Valledupar, La Voz del Nevado, Radio Buenaventura, Radio Calidad; llega a Nariño, trabajando en La Voz del Galeras, Radio Ipiales, Radio Nariño, Ecos de Pasto, La Voz de la Amistad hoy Antena Dos de RCN y en Ondas del Mayo. Como se puede observar, en su larga trayectoria en la radio, muchas generaciones de nariñenses, podemos dar crédito de su valioso aporte que supo brindarnos, en los diferentes espacios noticiosos y deportivos, en los cuales, demostró su profesionalismo, responsabilidad y su nítida y amena voz, que fácilmente nos permitían identificarlo. Como también el las Páginas de DIARIO DEL SUR, el más leído del Sur Occidente colombiano. Fue el pionero de las transmisiones de diferentes lugares de la geografía nacional, gracias a lo equipos que le facilitaba el Ejército Nacional. En igual forma, es de grata recordación las primeras emisiones en la pantalla chica de LOS CARNAVALES DE PASTO, por espacio de seis horas en directo, bajo la ayuda técnica de Mario Regalado y el Equipo Técnico de la inolvidable COMCULTURA, de la cual en Nariño no volvimos a tener noticia alguna y que nos llevaba a nuestros hogares muchos canales nacionales e Internacionales a muy bajos costos. Camacho Hernández transmitió en directo en el vuelo inaugural del avión “Departamento de Nariño” de la desaparecida empresa URRACA, en el gobierno del Dr. Laureano Alberto Arellano. Como Nariñenses, queremos rendirle nuestro HOMENAJE PÓSTUMO al tolimense, nariñense de corazón MILTON CAMACHO HERNÁNDEZ y hacemos llegar nuestra voz de condolencia a su digna familia y a todos los periodistas del Departamento. Que el Señor lo acoja en su seno. PAZ EN SU TUMBA....
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Tomado de:
http://www.ipitimes.com/nt101.htm
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sábado, 23 de enero de 2016
Falleció el periodista Milton Camacho Hernández Por Jorge Enrique Tello Chaves
viernes, 22 de enero de 2016
Salomón Arias, líder izquierdista estuvo detenido en Honda
Salomón Arias
".Caigo detenido en 1985, a raíz de un asalto que hizo el M – 19 a la población, a raíz que era conocido como militante de la izquierda. Soy víctima de un allanamiento, tenía una vieja escopeta que un amigo me había vendido y eso fue la desgracia para mí, teniendo que pagar un año de presidio por un juez militar. Me trasladan a Neiva. Reunidos allí con los camaradas, me trasladan al municipio de Honda (Tolima), siendo prisionero en precarias condiciones. Allí, no había asientos para que la gente se sentara.
Me dediqué a trabajar y logré que la dirección de la penitenciaría me diera permiso para hacer unas planchas de cemento, con fin de que las visitas se sentaran allí. Era líder de trabajo en la cárcel. Hice una feria carcelaria. Sacamos muchos productos y todos se vendieron. Permitieron el ingreso de los gerentes de las emisoras Ondas de Gualí y Radio Honda y a través de ellas conseguimos un stand de Bavaria. Yo le decía al director que a los reclusos había que emplearlos en algo para que no tuvieran solamente teniendo sexo con los demás varones y pensando en tonterías, sino trabajando.
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Tomado de:
http://www.pacocol.org/index.php/comite-regional/huila/15512-salomon-arias-ejemplo-de-lucha-y-resistencia-popular
viernes, 18 de diciembre de 2015
Margarite Barberin de Millot
Margarite
Barberin de Millot
.Esposa de Jean Marie Millot
Natural de Montpellier (Francia)
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Fotografía, Archivo de Gerardo Lizarazo Millot
Raul Millot Barberin
Raul Millot Barberin
.Hijo de Jean Marie Millot y Margarite Barberin,
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Fotografía, Archivo de Gerardo Lizarazo Millot
domingo, 13 de diciembre de 2015
Hotel Santander de Moisés Pacheco en la Calle de El Palomar en 1897
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La Voz del Tolima. Año 2 No 38. Junio 14 de 1897.
Rafael Martínez. Director. Pág. 1
Aviso Hotel Santander
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sábado, 24 de octubre de 2015
Nicolás Tanco Armero,(Hondano) el primer colombiano que pisó tierras Chinas por Andrés Bermudez Liévano
Hace 157 años inició una aventura que lo llevó al país asiático.
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Agustín Codazzi y los demás científicos de la Comisión Corográfica exploraron los rincones más recónditos de Colombia a mediados del siglo XIX. Trazaron mapas de la joven nación, documentaron su vegetación. José María Samper, Andrés Posada Arango y Salvador Camacho Roldán recorrieron Estados Unidos y Europa. Pero pocos viajeros fueron tan intrépidos como Nicolás Tanco Armero, quien hace exactamente 157 años se convirtió en el primer colombiano en poner sus pies en China.
Tanco Armero fue un personaje muy particular. Cuando tenía 20 años, el joven, nacido en el seno de una familia conservadora y educado en París, fue encarcelado durante tres meses por lo que él llamó "razones desconocidas" y lo que otros describieron como un insulto al presidente liberal José Hilario López. En todo caso, el confuso incidente convenció a Tanco Armero de la necesidad de "respirar en países extranjeros el aire libre" y "distraer un poco el fatigado espíritu", por lo que emprendió un extraordinario periplo de nueve años que lo llevó a cinco continentes. A su regreso, registró sus hazañas y sus desventuras en Viaje de Nueva Granada a China y de China a Francia, publicado en 1864 por la imprenta parisina de Simon Raçon.
La primera parada de Tanco fue La Habana, donde varios terratenientes lo contrataron para emprender una muy particular misión comercial al otro lado del mundo. Cuba, entonces todavía colonia española, era consciente de que el movimiento abolicionista cobraba fuerza en los jóvenes países hispanoamericanos y decidió comenzar a traer mano de obra desde China para trabajar junto a los esclavos africanos. Estos emigrantes chinos, que recibían el nombre de coolies o culíes, eran típicamente cantoneses -siempre hombres- que llegaban con contratos por hasta 80 años a las vastas plantaciones e ingenios de caña de azúcar que había en la isla.
Se calcula que, en total, en el siglo XIX llegaron 124.800 chinos a Cuba, con lo que comenzó una rica mezcla racial y cultural que todavía se siente en la cultura cubana. Entre ellos, por ejemplo, arribó un hombre llamado Yam Lam, cuyo hijo Wilfredo se convertiría medio siglo más tarde en una de las figuras más importantes del surrealismo y del arte latinoamericano.
En el Imperio Celestial
En 1855, cuatro años después de haber zarpado de Cartagena, Tanco Armero llegó finalmente a ese país mítico cuyas puertas habían permanecido cerradas al resto del mundo durante siglos.
Aunque su viaje comercial resultó un fracaso, el joven de 25 años quedó fascinado con el inmenso país de 360 millones de habitantes. Su libro, uno de los pocos relatos de viajes a China escritos por latinoamericanos en el siglo XIX, relata esas primeras impresiones con asombro y mucho humor, aunque también con algunos prejuicios heredados de una tradición occidental que se consideraba superior a la asiática.
A Tanco le cautivó observar cómo los chinos enterraban lechoncillos y otros alimentos junto a sus muertos; que en las ciudades chinas "jamás se anda por recreo, siempre es por negocio", y que bebían más té que agua. Le horrorizaban las historias de que en la sola ciudad de Cantón habían ejecutado a 180.000 personas en un año y se sorprendía de la abundancia de "compañeras accidentales" en sus calles. Le maravillaba la manera como los escasos comerciantes europeos -que llamó "plantas exóticas"- se adaptaban a la vida entre personas que "carecen del sentimiento de lo bello y sublime". "En casi todos los países tropicales o de climas abrazadores, la mujer se consume y aniquila muy pronto, pero en ninguna parte con tanta rapidez como en China. ¡Pobres flores de Occidente, tal parece que se marchitan, que mueren al transplantarlas al Oriente!", narró.
Además de pintorescas, sus anécdotas brindaban una mirada privilegiada -aunque a veces distorsionada- de un mundo tan lejano como desconocido para los habitantes de la Nueva Granada. En una ocasión, le ofrecieron un suntuoso banquete en el puerto colonial de Amoy, hoy conocido como Xiamen. Entre los curiosos platos que le sirvieron -como sopa de aleta de tiburón y nido de pájaro- había uno que le resultó especialmente difícil de comer, en el sentido más literal de la palabra. "Por más que me esforzaba en sostener el tortugoso líquido con los palitos, estos se abrían como compases o tijeras y en lugar de conducirlo a la boca que se abría como si dijéramos de par en par, dejábanlo escapar furtivamente por la barba en dirección de la pechera. (...) Mientras los demás convidados habían devorado dos o tres platos de la rica sopa, yo andaba a paso de la tortuga que no podía probar",
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Escribió
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Escribió
Andrés Bermúdez Liévano
China Files
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Tomado de;
http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-11751201
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http://china-files.com/es/link/17908/las-aventuras-de-nicolas-tanco-armero-viajero-colombiano-en-la-china-del-siglo-xix
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Artículo publicado en Semana (Colombia)
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http://china-files.com/es/link/17908/las-aventuras-de-nicolas-tanco-armero-viajero-colombiano-en-la-china-del-siglo-xix
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Nicolás Tanco Armero, el aventurero colombiano que pisó tierras chinas en el siglo XI
PorNatalia Tobón Tobón | 07-05-2012 - 11:50:22
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A mediados del siglo XIX, un joven aventurero colombiano recorrió los cinco continentes y se convirtió en el primer ciudadano del joven país en pisar China. Tres años después, Nicolás Tanco Armero regresó de Oriente lleno de historias del Imperio Celestial, que registró en unas singulares memorias de sus viajes. A propósito de la visita oficial del presidente colombiano Juan Manuel Santos a China esta semana, rescatamos su historia.
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Quien podía viajar en el siglo XIX solía volver a casa y sentarse a escribir un libro con sus impresiones y sus hazañas. Los destinos, entonces idealizados y exóticos, solían ser casi siempre los mismos: Italia, España, Alemania y por supuesto Francia. Ocasionalmente alguno se aventuraba tan lejos como Grecia o la Tierra Santa. Estas crónicas de viajes, lejos de obedecer a un impulso ególatra, representaban la manera de conocer otros mundos en momentos en que la fotografía apenas despuntaba.
Pero muy pocos viajeros llegaron tan lejos como Nicolás Tanco Armero, un aventurero y cazafortunas que se convertiría en el primer colombiano en pisar tierras chinas. El joven impetuoso y de ideas conservadoras, hijo del último ministro de Hacienda de Simón Bolívar, se veía envuelto en problemas con el gobierno liberal de José Hilario López y resolvía buscar fortuna en otros lugares. Con apenas 21 años, Tanco Armero dejó la Nueva Granada y comenzó una travesía que le conduciría a Jamaica, Francia, Egipto y Ceilán, antes de recalar en Hong Kong.
Los detalles de su apasionante periplo quedaron grabados en las páginas de su Viaje de Nueva Granada a China y de China a Francia, publicado en París poco después de su regreso definitivo a Bogotá, en 1864. El punto central de su relato fueron los tres años que pasó en el Imperio Celestial, un “país vedado por tantos años a la luz de la civilización”.
Tanco Armero viajaba sin un rumbo fijo, pero uno de sus primeros destinos marcó el rumbo del resto de su viaje por el mundo. En Cuba, entonces todavía una colonia española, entabló amistad con varios empresarios locales, que le encomendaron un rentable encargo: traer mano de obra china a las plantaciones azucareras de la isla. Así que, dos años y una decena de países después, llegó al puerto de Hong Kong. Corría el año 1855, reinaba entonces la dinastía Qing y China era un enorme mercado de opio.
La misión no salió como esperaba Tanco Armero, que poco habla de sus “asuntos comerciales” en su crónica de viajes. De pronto porque se trataba ya de un tema sensible, pues la esclavitud había sido abolida por la Nueva Granada justo el año de su partida. La “emigración” de coolies hacia el Caribe no era comercio de esclavos, pero al fin y al cabo tampoco era un negocio modelo.
Lo cierto es que la historia se cruzó en su camino. Un día los oficiales chinos abordaron un navío británico sospechoso de contrabando en el delta del río Perla. Los ingleses respondieron bombardeando la ciudad de Cantón y comenzó la Segunda Guerra del Opio, que finalizaría años más tarde con una victoria de Francia y Gran Bretaña que obligaría a China a abrir sus puertas al mundo.
En cambio, los cuadernos de viaje del joven aventurero abundan en detalles sobre las novedades que le ofrece China. Todo maravilla a Tanco Armero, que no puede dejar de comparar las escenas que se desenvuelven ante sus ojos con el mundo “europeo” que había dejado atrás en América Latina. Capturan su imaginación las singulares tradiciones chinas: las cabezas rapadas y trenzas largas que lucen los hombres, las almohadas de madera duras “muy a propósito para romper la cabeza” o las leyes que prohiben el matrimonio entre músicos y comediantes. “Es un hecho ciertamente digno de observación que casi no hay acto en la vida que el chino no ejecute exactamente al revés de nosotros”, concluía.
En aquella época los viajeros extranjeros solamente tenían permiso para visitar cinco puertos chinos, que habían sido abiertos al comercio en virtud de una serie de acuerdos impuestos por las potencias occidentales a China. A Tanco Armero, sin embargo, le producía profunda curiosidad ver cómo era la vida “China adentro”, donde los forasteros poco se asomaban. “Los europeos se hallan encerrados en un cuadrito que les está marcado, y ¡ay del que se atreva a pasar los límites! que será destrozado por los habitantes, que no pueden tolerar la vista de los fanguais o diablos de Occidente”, escribe.
Tanco logró convencer a un misionero protestante británico, que aceptó guiarlo con la única condición de que el colombiano viajara disfrazado. “Preciso me fue acceder a esta justa exigencia. No sin gran pena, sin embargo, pues tenía que raparme la barba y la cabeza”, relata. A la pérdida de su abundante y característica barba, se sumaron unos pantalones bombachos azules, una saya y un par de zapatos con suela de madera y “la forma de un bote”.
Al cuarto día de excursión el sacerdote, que sí hablaba mandarín, notó asustado que la gente murmuraba improperios a su paso, por lo que decidieron refugiarse en la casa de un anciano maestro rural. Cuando salieron casi tres semanas después, se vieron súbitamente envueltos por una multitud que les lanzaba insultos y pedradas. En medio de sus nervios, Tanco sacó una pistola e hirió a dos de sus perseguidores. La muchedumbre se abalanzó sobre ellos y los capturó, llevándolos de regreso ante el virrey de Fuzhou. Los dos hombres, especialmente el misionero, temían por sus vidas -“cuando se trata de ser cruel, los chinos, como el resto de los asiáticos, lo son en superlativo grado”- pero se libraron de esa suerte por obra y gracia del cónsul inglés, que intercedió por ellos.
Tanco Armero regresó entonces a Hong Kong, que había dejado de ser la ciudad cosmopolita donde cientos de europeos iban a leer los diarios atrasados que llegaban de Europa o se vestían como si estuvieran en los fríos climas septentrional. En plena Guerra del Opio y ante la incertidumbre en el aire, el frustrado comerciante de chinos decidió emprender el viaje de regreso. Arribó finalmente a Bogotá en 1860, nueve años después de haber partido.
Pero tampoco esta vez pudo quedarse en tierra firme. En los años sucesivos organizó dos viajes más -esta vez en compañía de su esposa- a Filipinas, Indonesia, China y Japón.
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Tomado de;
http://china-files.com/es/link/17524/nicolas-tanco-armero-el-aventurero-colombiano-que-piso-tierras-chinas-en-el-siglo-xix
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Viajes y Negocios: El primer colombiano en China
Jacinto Fombona
DOI: 10.5790 / Hong Kong / 9789622099142.003.0005
Este capítulo examina Nicolás Tanco Armero como un ejemplo de una élite cultural latinoamericana, a la vez crítico y cómplices de la explotación imperial. China es la instancia fundamental esgrimido por Tanco Armero en sus argumentos a favor de viajar. Narrativa de viajes de Tanco Armero habita en los detalles de la cultura china, la religión, las leyes, la historia y la situación actual del país. Los orígenes de la presencia europea, así como la interacción entre los diferentes imperios occidentales en tierras chinas, son un asunto de especial interés para el autor. Su visión del mundo es una interesante mezcla de liberalismo mercantil y de la redención cristiana a través del progreso. También transmite la historia de sacerdotes misioneros católicos que les dicen de los chinos riendo a carcajadas con sus explicaciones de "verdades" religiosas y las referencias al alma.
Palabras clave: Nicolás Tanco Armero, de China, de viajar, de negocios, la cultura china, la religión, las leyes, la historia
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Tomado de;
http://hongkong.universitypressscholarship.com/view/10.5790/hongkong/9789622099142.001.0001/upso-9789622099142-chapter-5
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