domingo, 7 de junio de 2020

Santiago Filaison Gray

Santiago Filaison Gray
(Foto cortesía de  Edgar Bernal 6 de junio de 2019)
Santiago nacio el 6 Junio de 1898., abuelo de Edgar Nernal Filaison. El señor Filaison Gray, vino a construir el cable aereo Mariquita-Manizales

sábado, 16 de mayo de 2020

Hilda Ortiz Sanabria paz en su tumba

Hilda Ortiz Sanabria 
Nariño, Cundinamarca 1932. Honda Tolima 2020
(Fotografía Diego Fernando Bohorquez. 10 de marzo de 2019
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Los habitantes de el barrio El Retiro, se consternaron al enterarse que una de sus vecinas, la cual era motivo de múltiples  fotografías de parte de turistas y fotógrafos profesionales, habia fallecido.
Vecinas como Marina Arguello, quien estaba presta siempre a cualquier necesidad que se le presentase a la Sra Hilda, Olga Ducuara, Angela Rondon de Cardozo, la gestora social del municipio, junto con la Policía Nacional , estuvieron atentas para que Hilda, recibiera su sagrada sepultura, mientras su familia llegaba a la ciudad. Tal como sucedió.
La Sra Hila Ortiz Sanabria, era oriunda de Nariño, Cundinamarca, donde había nacido en el mes de marzo en esta ciudad ribereña.
Aqui era reconocida porque durante muchos años expendía petroleo y gasolina a los vecinos del sur oriente de la ciudad.
Y siempre, mas que todo en las horas de la tarde se sentaba, a ver pasar la gente, y alli, propios y turistas, al verla a veces acompañada de garos, o un loro, solicitaban permiso para una fotografía. Lo cual ella siempre acedia con amabilidad.
Hilda, falleció el pasado 13 de mayo, a los 88 años, precisamente el día de la Virgen de Fátima.
Ya no la veremos sentada, viendo pasar a la gente, y onde la gente la veía con cariño y amabilidad.
Paz en su tumba.
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(Agradecemos la gentileza de Diego Fernando Bohorquez, por suministrar la fotografía)
TMG

sábado, 2 de mayo de 2020

Mi papá fue un gran trabajador…por Rafael Alfredo Colón Torres

                                                Señor Don Rafael Colón Bocanegra

Desde pequeño lo recuerdo perfectamente; siempre quiso vivir cerca de su casa paterna, una gran manzana de mi abuelo Alfredo Colón, junto a la orilla de las aguas heladas del río Gualí; lo que ganaba mi padre, no alcanzaba sino para un arriendo en la misma cuadra donde de niño esperaba a mi abuelo, cuando traía en la madrugada canecas llenas de pescado del Magdalena; con profundo amor, mi papá lo esperaba junto con sus hermanos, y en familia preparaban pescado asado, en un horno de barro.

El amor a sus padres, los bellos recuerdos de infancia, lo acercaban a vivir en la misma cuadra; por eso, vivimos con mamá y mis hermanos, arrendados en tres casas del camellón de los carros, una de las primeras calles que surgieron en la hermosa Villa de Honda.

Las casas gozaban de amplios patios donde mi papá sembraba, maíz, ahuyamas, ají, plátanos y naranjos dulces. Teníamos un conejo, gallinas, (nuestra favorita: una saraviada y tuerta); habían ovejas, perros, y patos. Mi mamá tenía lo necesario para alimentarnos y mi padre comenzó a trabajar en el ministerio de obras públicas, empleo que le ayudó a conseguir el Dr. Julio César López, muy querido cuñado de mi padre.

Mi papá iba al trabajo en bicicleta, luego, cuando un carro del ministerio, lo recogía, yo lo esperaba en la esquina; cuando se acercaba la hora de su llegada, con mis hermanos corríamos hasta el carro que lo dejaba a la hora del almuerzo. Mi papá abría sus grandes brazos y nos arropaba a los tres hermanos, llenándonos de besos y caricias; a Luis, el menor, lo subía en sus hombros; a mi hermano Jorge y a mí, a uno en cada brazo; era fuerte, atlético, cruzaba el Magdalena por varios puntos y se zambullía durante las noches, con los pescadores del remolino, a despegar atarrayas, cuando se atascaban en las piedras del fondo del río.  

Mi linda mamá, se unía a nuestra algarabía, y mi papá la besaba con nosotros aún en sus brazos; alegres compartíamos la mesa.

Mi papá nos jugaba; siempre fue muy cariñoso; amoroso; de noche se levantaba y nos arropaba; nos llevaba a elevar cometas, nos llevaba a pescar al río; nos conducía a montar la bicicleta, a pegarle al balón; nos hacía trompos de madera con sus manos en el torno de su trabajo, nos hizo bates de guayacán, y con los balones viejos, nos hizo las manillas de cada base; fabricaba las pelotas con un alma de balín y esparadrapo; quedaban iguales a una pelota de béisbol.

Mi papá tapaba las goteras del techo, arreglaba radios, relojes, hacía joyería por herencia de un tío; arreglaba ventiladores, antenas de televisión, ponía la energía en casas de amigos, hacía detergentes, leía las fórmulas químicas que le había dejado el abuelo; en las noches, yo lo acompañaba a hacer declaraciones de renta, pues debía hacer otros oficios, porque el salario de su trabajo, no le alcanzaba para todos los gastos del hogar. Mi padre hacía puertas y ventanas de hierro, soldaba a rayo de sol para entregar los pedidos, tuvo una tienda con mi mamá que le llamamos “Los tres hermanos”; le fiaba pan y provisiones a los vecinos, que pagaban a final de mes.

La primera casita que compró con ahorros a la Caja Agraria, él mismo la pañetó, con el maestro Jacinto; pusieron los pisos, hicieron las puertas, los baños, y todas las mejoras, pues la casita, mis padres, la recibieron en obra negra; a los pocos meses de vivir en esa linda casita, gestionó para que pavimentaran la calle.

Mi papá trabajaba mucho y ayudaba a sus compañeros; era solidario y buen amigo; le gustaba charlar, tenía un buen lenguaje; solo hizo hasta segundo de primaria; poseía cualidades de líder; fue nombrado presidente del sindicato de trabajadores del ministerio de obras públicas con sede en Honda y jurisdicciones vecinas; ayudó a gestionar tierras donde se construyó un barrio para los obreros del ministerio; subía a Bogotá en Rápido Tolima, Expreso Bolivariano, o Taxi, a la sede de la UTC, para gestionar las cesantías y garantías laborales de sus compañeros; yo lo acompañé varias veces a la sede de este sindicato en la carrera décima en el centro de Bogotá.

Los compañeros sentían sincero cariño por mi padre, formaron un equipo de fútbol; por su corpulencia, mi padre era defensa central; me enseñó a querer al Millonarios de Pedernera y Di Stéfano, de Carrizo y de Maravilla Gamboa; siempre fue diligente y consagrado, soñaba que fuéramos a las universidades; quería que mi hermano Jorgito fuera médico; me animaba a ingresar a la marina; siempre quiso el ejército, pues fue soldado de la patria; sirvió en un batallón con sede en Chita, un  pueblo al norte de Boyacá, fundado por un sacerdote en 1727; se alistó para ir a la guerra de Corea; si eso hubiera ocurrido, quizás no hubiera conocido a mi Santa mamá; alcanzó a ser corneta de la banda de guerra de su batallón y conocía perfectamente las dinámicas de las guerrillas liberales, de la violencia que desataron los partidos políticos; me hablaba de los horrores de Sangre Negra y de Desquite.

En nuestra adolescencia, logró hacer unos ahorros por sus buenas ventas en los trabajos de ornamentación, y nos llevó por primera vez a conocer el mar; en Cartagena puede observar a los guardiamarinas de la escuela naval y mi padre me insistía: “mijo; ojalá se presente en la marina”. Desde entonces me enamoré de la Armada Nacional de Colombia; mi papá tuvo que trasnochar para conseguir los fondos que significaban la matrícula en la Escuela Naval de Oficiales Almirante Padilla.

Hoy, día internacional del trabajo, día de los trabajadores, lo recuerdo con profundo amor y cariño; él fue mi gran amigo, mi ejemplo para el trabajo; me decía que el trabajo había que merecerlo, que nunca faltaría; poseía una fe portentosa: siempre hay que hacer, hay que inventar, hay que diligenciar, hay que gestionar; mijo: el trabajo es bendito.

Mi papá fue un incansable y gran trabajador; amaba lo que hacía; lo que llevaba a nuestra casa, lo ganaba con el sudor de su frente; con su ejemplo, me enseñó a amar a Colombia, me enseñó a respetar, a querer a la gente.

Nunca lo noté cansado, ni sentado en horas de trabajo; en sus oficios silbaba, boleros y bambucos, pasillos y guabinas; noté siempre en él un entusiasmo sin igual en todo lo que emprendía; se levantaba temprano; cuando trasnochaba por hacer otros oficios, no fallaba a su trabajo formal.

Mi padre amó lo que hacía; nos enseñó que las oportunidades de trabajo, siempre existen; al final, ya jubilado con el salario mínimo, comenzó a vender casas, fincas; incursionó en el mercado inmobiliario de Honda; se transformaba; se reinventaba; aprendió a hacer pan aliñado, tan rico como el de la panadería El Néctar de Mariquita; hacía despachos y vivimos de sus ventas; nunca lo vi temeroso porque le faltara el trabajo; siempre confiaba en que conseguirá que hacer, para llevar la carne del día a casa.

En nuestro hogar, tuvimos estrictamente lo necesario, y si nos faltaba un juguete, mi padre lo inventaba; nos hizo carros de balineras, le puso un pito de corneta, y un freno con resorte, de donde pendía una chancleta de llanta de carro. Antes de partir al cielo, mi padre tuvo la gran alegría de saber que mi hermano menor, también se hizo oficial de la marina de Colombia. Siempre otro querido hermano, el que me sigue, ha estado velando muy cerca a papá y mamá. 

Hoy lo recuerdo mucho en este día, y le doy gracias a Dios por haberme regalado un papá tan lindo; un trabajador consagrado; tengo la absoluta certeza, que desde el cielo, anima a nuestras familias, y que hoy descansa tranquilo en los brazos de Dios.
Feliz día del trabajo….

Escrito en Chía, el día viernes 1 de mayo, del año 2020, siendo las 14:52 horas, en un día con llovizna pertinaz y feliz.




Tomado de:

martes, 17 de marzo de 2020

Honda, en los tiempos del Covid-19 . por Tiberio Murcia Godoy


Amanecer
(Fotografía. Tiberio Murcia Godoy. Martes 17 de 2020)
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Recorriendo la ciudad en motocicleta, luego de escuchar las noticias, donde el gobierno ha tomado medidas para evitar que el Covid-19 ( Coronavirus) se propague por el país. Ya qué las noticias que vienen del exterior no son nada halagueñas, países como Italia, España en Europa, y Estados Unidos en Norteamérica, han tomado medidas como cierres de fronteras.
En Honda, el paisaje natural tiene un nuevo elemento, muchas personas están utilizando tapa bocas con el fin de protegerse, y siguiendo las recomendaciones de las instituciones de salubridad, municipal, departamental, nacional e internacional. Lavarse las manos, uso de tapa bocas, saludo con el codo, y evitar asistir a eventos donde haya público masivo.
Se cancelaron conferencias, charlas, reuniones, fiestas, eventos donde haya más de quinientas personas, cierres de bares, vacaciones estudiantiles adelantadas, para instituciones públicas y privadas, hasta el hecho que se propone un toque de queda entre las 9 pm hasta las 5 AM.
Las consecuencias son increíbles, desempleo, baja adquisición económica, desespero, depresión, y pavor de acercarse a extranjeros, los cuales se ven, pocos pero se ven, caminando tranquilamente por el casco histórico.
En Honda solo hay chascarrillos acerca del tema, cómo a "Honda, no lo afectará el Covid-19, por que lo meten en chismes".
Ya otros, en otras épocas vivieron este drama, y no tuvieron la información y las técnicas que hoy poseemos, por eso sufrieron más, aunque las consecuencias sean las mismas, la muerte.
Se escuchan y se leen noticias, que el país bloqueado por USA, Cuba, encontró la vacuna, que USA adquirirá la vacuna en Alemania, qué en China ya está pasando, y así sucesivamente atentos a la información que va apareciendo.
Las calles solas, el comercio sufriendo ( no es solo Honda), los inquilinos o trausentes de las calles con sus respectivas tapa bocas. Antes de salir, de nuevo a la calle, abro el facebook, miro y leo lo que escribe Toya Viudes sobre lo que acontece en Madrid, España, grave, y mi interés, es que mi madre, hermanas y sobrinos viven allí también, y deseo conocer y ampliar lo que acontece.
Lo único bueno de esta situación, es que estoy repasando los libros de mi pequeña biblioteca, para volver a releer.
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Tiberio Murcia Godoy
Honda Tolima Cólombia
Marzo 17 de 2020


lunes, 16 de marzo de 2020

Honda, la ciudad de la "P" por Tiberio Murcia Godoy EL PUENTE

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Honda, la ciudad de la “P”

Por Tiberio Mucia Godoy*

La ciudad de Honda, enclavada en el corazón del país. Antigua garganta del virreinato, punto clave del camino Real con Santafé,   estrella vial de Colombia hasta el 2014, cuando la ruta del sol le arrebato su transcendencia. Hoy, muchos ven su futuro como  destino turístico, por  sus invaluables  riquezas naturales y materiales qué posee.
Por eso con  tantas  fortalezas y bellezas para mostrar, la hemos  denominado  la  Ciudad de la "P".

Pueblo Panche. En época aborigen los habitantes de la hoy ciudad de Honda, eran los Ondaimas y Gualies, de la tribu Panche, familia ligústica Caribe. Como buen pueblo Panche, eran  aguerridos, fieros y combativos, por eso fueron exterminados.

Peces, por la existencia de la falla geológica, que forma un gran raudal en este lugar, la captura de los peces, se facilita, de ahí que el mana del Arli (Magdalena), permitió que poblaran este territorio hace 8000 años antes de Cristo. En buenas épocas de subienda, se capturaban más de 90.000 toneladas de peces, de diferentes especies.

Piedra, Honda, es una ciudad construida en el virreinato a punta de piedra, por eso calles como la Real, las Trampas, o sus cuestas resalta la piedra, además de sus edificaciones, y parte del templo de Nuestra Señora de El Carmen, y la Catedral de Nuestra señora de El Rosario. Caminar sus calles empedradas es todo un reto.

Puertos, por haber sido el sitio obligado para el descargué y cargue de las mercancías  que provenía de España hacia a  Santafé y viceversa, hubo que construir bodegas, que mas tarde recibirían el nombre de puertos. Además, porque aquí se truncaba la navegación entre norte y sur del país, por los raudales, saltos o rápidos del Magdalena. Aun podemos observar  las construcciones o ruinas de los puertos de: Caracolí, Gallote, Real, Retiro, Arrancaplumas, Capastran y Bodeguitas. Puertos que recibieron  a lo largo de los siglos el progreso y desarrollo de Colombia.

Paz, reconocida nacionalmente como la ciudad de la Paz. Honda, acogió desde la época de la independencia, pasando por la guerra de los mil días, la del 48, hasta el presente. A  miles de personas que huían de la violencia en sus respectivos pueblos, o provincias,. Llegando muchos de estos a formar su hogar en Honda. Muy bien la describía el Maestro Germán Arciniegas, cuando narraba que Honda, fue el refugio de su familia a comienzos del siglo XX.

Pasado, hasta el dia de hoy, pleno siglo XXI, el pasado de Honda, para proyectarla al futuro, aun es desconocido. Aunque algunos investigadores han publicado diversos libros, no se ha escrito ni el 0.1% de su pasado. Su época geológica, aborigen, conquista, poblamiento, viajeros, comercial, política, industrial, económica, arquitectónica migración, etc. Nos falta escudriñar para rescatar su pasado.


Paisajes, todas las ciudades poseen hermoso paisajes, y Honda, no es ajena a esta. Muchos viajeros, destacándose Alexander Von Humboldt, dejaron en sus memorias los bellos paisajes que se encontraron por su paso, en ese entonces por la Villa de Honda. Hay distintos lugares donde se puede apreciar los paisajes hondanos, desde el cerro Cacao en Pelota, Mesa de los Palacios. Ríos, quebradas,  su valle, cerros tutelares, en fin hay que apreciarlo.

Puentes, la ciudad es reconocida como la ciudad de los Puentes, por sus 40, ya inventariados. Todos importantes, a raíz de la hoya hidrográfica. Pero resaltamos; Navarro, Andrade, Palacio Rudas, Piragua,  Quebrada Seca, Negro, López, Repela, Remolino, Calunga, Sonrisa, Perico, Guarino, Sabandija, Padilla. Más de un día, creo que tres, para observarlos todos.

Personajes, Honda, no se queda atrás con la pléyade de personajes que nacieron en esta tierra, y son orgullo de Colombia ante el mundo. Algunos son; José María Samper Águdelo, Alfonso López Pumarejo, Alfonso Palacio Rudas, Jaime Pava Navarro, José Humberto Eslava Cáceres, Jaime Soto Crespo, Abraham Varón Valencia,  Rafael Colon. Carlos Ganada Arango, Luis Clavijo Perdomo. Quienes brillaron en la letras, política, tauromaquia, radio, prensa, televisión, investigaciones etc. Y muchos más, entre otros  que se encuentran en el anonimato.

Pensionados, la ciudad por su clima sano, ha obligado que muchos de sus hijos retornen a disfrutar su pensión, y no solamente sus hijos, sino muchas personas más, que ven en Honda, una ciudad apacible, acogedora y cordial, digna de vivir los últimos años de vida. Ellos los pensionados le dan otro estilo paternal a la ciudad.

Pasodoble,  aunque Honda es una ciudad señorial, con toda la estampa y pompa española. Muchos confunden como su himno, el pasodoble, que compusiera el Maestro Jorge Villamil Cordobés, por cierto, el único que realizo entre sus miles de composiciones. “Honda ciudad de los puentes”. Este pasodoble que hace un recorrido  geográfico, hidrográfico, histórico y de personajes de Honda. Y más que el Maestro Jorge Villamil Cordobés, en las fiestas del carnaval de la Subienda, disfrutaba de ellas con emoción y esmero, y ese fue su legado a Honda, el pasodoble.

Pueblo Patrimonio, Honda, es en la actualidad uno de los 17 municipios, Pueblo Patrimonio de Colombia, una fiel copia de los pueblos mágicos de México, Al ser incluido por el Ministerio de Desarrollo en este listado especial, se encuentra en el foco turístico nacional e internacional,  por su arquitectura, belleza, paisaje e historia, con el fin que los miles de turistas propios y foráneos la disfruten y conozcan.

Pájaros,  la ciudad según el investigador y experto en aves Adam Rainoff, y Anthocphala, Asociación tolimense de ornitología, existen unas 255 especies de aves que se pueden avistar dentro y alrededor de la ciudad. Esta es una de las nuevas  tendencias en el Tolima y Colombia, y en la cual Honda ha sido incluida para avistamiento de aves. Muchos pájaros para observar y avistar.

Esto y mucho más hacen que Honda, sea denominada la Ciudad de la “P”.



*Miembro del Centro de Historia de Honda.  Docente Investigador IED Puerto Bogotá, Guaduas.

Publicado en el periódico EL PUENTE Año XXI  No 193  Marzo de 2020. Página 11

viernes, 6 de marzo de 2020

Conjunto de Basketball del Club Deportivo 1939 por Hugo Rubio Salas

EQUIPO DE BASKETBALL DEL CLUB DEPORTIVO. HONDA 1939
Imagen del Conjunto de Basketball del Club Deportivo de Honda, captada en 1939, al parecer saliendo las deportistas de la sede social. Publicada en el Grupo “Fotografías Antiguas de Colombia”, por el Señor Jaime Páez. Se desconoce el nombre del Fotógrafo. Nota Legal: La imagen puede estar protegida por Derechos de Autor.
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