sábado, 2 de febrero de 2013

'Michael y la Magdalena' por Edward Davey

City Paper, febrero de 2011 (Publicado  por )


Michael Jacobs es una figura reconocible y muy querido en el Hay Festival en Cartagena: un autor gigante, de pelo blanco, benevolente y entusiasta cuyo erudito, libros de iluminar a los viajes, cultura, historia y sociedad en España y América Latina le han ganado aclamación generalizada. 

Recién llegado del éxito de su libro más reciente, "Andes", que relata su viaje de seis meses en Humboldt y Bolívar pasos a través de los Andes, desde Venezuela hasta la Patagonia, Michael está a punto de embarcarse en su último proyecto: un relato de su viaje próximo a lo largo del río Magdalena.

"Lo que espero escribir sería un fracaso si no logra capturar la belleza y la sensualidad de la Costa Caribe", afirma Jacobs, describiendo cómo el libro comienza con capítulos sobre la costa antes de que él viaja tierra adentro hacia Mompox, Barrancabermeja, Honda , San Agustín y más allá. 

Jacobs habla con elocuencia sobre el simbolismo de la Magdalena y el lugar que ocupa tanto en la imaginación popular colombiana y la historia del país. En una reunión con García Márquez en el festival del año pasado, los ojos del autor anciano se iluminó con nostalgia y afecto al enterarse de los planes de Jacobs."Puedo recordar cada tramo único de ese río", dijo Márquez, de característica, quizá la lengua en la mejilla exageración. 

La noche antes de nuestra entrevista, Jacobs había bailado toda la noche con el sonido de la "champeta", la emblemática música afrocaribeña de la costa, y se trasladó al final de una canción que se cierra con un canto apasionado a la Magdalena. 

También recuerda, más sombrío, después de haber leído que la mitad de los cadáveres resultantes del período de "La Violencia" en la mitad del siglo XX se dice que han terminado en el río, y que la zona del río en San Agustín que espera viajar a través todavía puede estar fuera de límites debido a la lucha.

Rich aunque las exploraciones del contexto colombiano en el libro será, Jacobs señala que "esto también será un libro sobre la memoria ', con el río proporciona el contexto alegórico para una exploración de la riqueza y la fragilidad de la memoria humana, y más concretamente una exploración de la experiencia de su propia familia de la enfermedad de Alzheimer y la demencia. 

Jacobs explica cómo su padre, un guardián de los diarios impecable durante toda su vida adulta, sufría de la enfermedad en sus últimos años y como, más recientemente, su madre ha comenzado a sufrir de demencia. El libro se entrecruzan reflexiones sobre la memoria y en la experiencia personal con el progreso de sus descubrimientos a medida que viaja por el río.

Para ello, Jacobs planea tomar un camino medio rodeo por el viaje a la zona de la "Angostura" fuera de Medellín, sede de la mayor incidencia de pacientes de Alzheimer en el mundo y para el médico célebre, Francisco Lopera, cuya investigación sobre el asunto ha sido reconocido internacionalmente y con quién se entrevistará Jacobs y acompañar durante unos días. 

Pero después de las exploraciones en Angostura, será de nuevo al río y a la búsqueda quijotesca del autor a viajar por todo el camino a lo largo de sus varios miles de kilómetros, que se extiende a través de ocho departamentos del país, puertos múltiples, amplias extensiones y las vías estrechas y sedimentada. 
Jacobs sonríe mientras piensa a través de los aspectos prácticos, haciendo preguntas precisas logísticos y anotando números de amigos y conocidos a lo largo del camino. 

Todos los métodos de transporte se prevé: "tres días a caballo" cerca de Honda, risas Jacobs, "el chug a Barrancabermeja", otros barcos a partir de entonces, y el paseo del día ocasional de autobuses también. El río es bajo en las partes en esta época del año, y las inundaciones de los últimos meses, complican aún más la situación.

Si todo va bien, el libro está listo para ser publicado a finales de 2011 y, al leer estas palabras, Jacobs es probable que sea en el destartalado barco chug bajando el río hacia Mompox. Será fascinante leer la obra resultante de este escritores más especiales, eficiente y humano en Colombia y América Latina. 
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Tomado de:
http://edwarddavey.blogspot.com/?view=classic

jueves, 31 de enero de 2013

Honda, la grande Por: Augusto Trujillo Muñoz


La sanción de la ley 1612 de 2013, por medio de la cual se rinde honores a la memoria de Alfonso Palacio Rudas, pone de nuevo sobre el tapete la importancia de Honda.




Palacio nació hace cien años en la ciudad de los puentes y se convirtió en uno de sus más ilustres hijos. Como Alfonso López, José María Samper o José Antonio de Plaza. Sin desconocer otras destacadas figuras, tal vez estos cuatro son los colombianos más eminentes que Honda le haya dado al país.
Historiador y jurista, Plaza exploró también el mundo literario. Fue uno de los intelectuales más influyente durante la primera mitad del siglo xix. Samper se inició en la “Escuela Republicana” y se proyectó como uno de los grandes pensadores de su tiempo. Su ensayo sobre las revoluciones políticas y la condición social de las repúblicas colombianas, es una obra de filosofía histórica.
López modernizó su país e igualmente inspiró una escuela de pensamiento. En Honda se la conoce como “Escuela del Tolima” porque giró en torno a pensadores oriundos de ese Departamento, comprometidos con la concepción social del derecho y del estado. Con sus ideas se construyeron las instituciones de 1936. El maestro Echandía fue el más conspicuo de sus miembros.
A su vez, Palacio Rudas fue el más conspicuo de sus discípulos. Abrevó en la “Escuela del Tolima” para fundar su célebre Cofradía de los que no tragan entero. Palacio blasonaba de su condición de tolimense y de la importancia de Honda en la historia colombiana. Por eso la ley de honores, con motivo de su centenario, autoriza al gobierno para desarrollar un plan de restauración del hermoso centro histórico local.
La calle de las trampas, la catedral de Nuestra señora del Rosario, la Plaza de Mercado, el Museo del Río Magdalena, en fin, son sitios emblemáticos no sólo de Honda sino de Colombia. Honda es una especie de Cartagena más pequeña pero no menos simbólica. Menos pomposa pero también menos desigual y, sobre todo, igualmente representativa de nuestra historia política, económica, social, y con inmensas potencialidades turísticas. Honda debería ser patrimonio cultural de la humanidad.
La Comisión de Honor encargada por el presidente Santos de gestionar el centenario del Cofrade –dirigida por el ex presidente Samper- se ocupará de hacer el seguimiento a los desarrollos ordenados por la ley. Pero hay un punto básico, urgente, que no está contemplado en el texto legal porque se venía solucionando desde antes de su aprobación. Sin embargo, inexplicable y abruptamente, suspendieron las obras.
Se trata de salvar –como se oye- el puente López, amenazado por el río Gualí. “Invías” se dedicó a enviar cartas a los hondanos, a pesar de que su director se comprometió con la comunidad a resolver la emergencia. Al parecer hay un atasco en los niveles medios de decisión, que no exime de responsabilidad a los superiores, y que tiene una parte del centro histórico en peligro de desaparición. La reiniciación de esas obras no da espera. Ojalá “Invías” honre la palabra oficial, antes de que sea demasiado tarde.
*Ex senador, profesor universitario, atm@cidan.net.
Tomado de:
http://www.elespectador.com/opinion/columna-402179-honda-grande

miércoles, 23 de enero de 2013

About Nestor Hernando Parra Escobar


Néstor Hernando Parra Escobar. (Honda, Tolima 1931). Doctor en Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Libre de Colombia. Ha realizado cursos de postgrado en Administración de la Educación Superior, Universidad de Texas y en Ciencia Política en la Universidad de Nueva York. Desde 2010, es estudiante en el Itinerario de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Valencia, España.
Ha sido Rector de la Universidad del Tolima (1961-1964), Gobernador en su Departamento (1966-1967), Parlamentario en dos períodos constitucionales y Embajador ante las Naciones Unidas en Nueva York en varias Asambleas de la Organización. Presidió el Consejo Naciones Unidas para Namibia en cuya calidad realizó una misión en cinco países del África (1970). En los setenta, como consultor en educación superior,  realizó  una veintena de estudios sobre la educación superior en Colombia y planes de desarrollo institucional.
Cofundador de varias instituciones: Sociedad Económica de Amigos del País, Bogotá, (1956), Asociación para el Desarrollo del Tolima, Ibagué, (1964), Universidad de Ibagué (1980), Corporación Tecnológica de Educación del Norte del Tolima, de Honda (1981). Miembro de número de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia, España,  y de la Academia de Historia del Tolima, Ibagué, Colombia.
Ha publicado artículos y ensayos en varias revistas colombianas, y también algunos libros: Globalización y Nuevas Generaciones (2011), publicado por la Academia de Historia del Tolima en la colección Pensamiento Tolimense; En busca de una sociedad igualitaria. Cien años de evolución social y económica (1908-2008)investigación patrocinada por el DANE (2008) relativa a la contribución del ex presidente Carlos Lleras Restrepo al desarrollo social y económico de Colombia, con motivo de la conmemoración de los 100 años de su nacimiento; Entre la Democracia y la Barbarie. Colombia, dos siglos en busca de gobernabilidad (2003); Temas para el análisis de la Educación Superior en Colombia (1993); Los Cambios Constitucionales. Análisis político de la Constitución de 1991 (1992); Liberalismo, Neoliberalismo, Socialismo. El retorno de la ideología política (1983).
Tras residir 4 años en Toronto, Canadá, vive hace 14 en Valencia, España, donde después de haber participado en seminarios en Derecho Constitucional y Desarrollo Económico en las respectivas facultades de la Universidad de Valencia y de haber alternado con servicios de consultoría en Colombia y  América Latina, hoy  dedica su tiempo a estudiar en la Universidad, a lecturas sobre el acontecer contemporáneo europeo  y latinoamericano , y a preparar nuevas publicaciones con miras a articular su pensamiento en escritos dialécticos.
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Tomado de:
http://nestorhernandoparra.wordpress.com/about/
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Publicado también en;
http://centrodehistoriahonda.blogspot.com/2013/01/about-nestor-hernando-parra-escobar.html

jueves, 13 de diciembre de 2012

Cuando éramos ricos por Jesús Antonio Vásquez Chavarro


Honda, ciudad privilegiada por quienes nos antecedieron, clase comerciante y una sociedad abastecida por su vía acuática, Río grande de la Magdalena, a través de los vapores que llegaban del interior y del exterior del país como Cuba, Jamaica países hermanos de fronteras, movidos por la noticia de la existencia de una ciudad alegre, comerciante y hospitalaria, ubicada geográficamente en el epicentro de nuestro país como poseedora de innumerables riquezas de recursos  que debieron ser el desarrollo socioeconómico  del  municipio, sin haber sido apreciado en lo que vale y lo han ido destruyendo paulatinamente:  Cuando éramos ricos teníamos en Honda Fábricas de Jabones (Jabonerías Unidas), Aguardiente,  Cervecería  (Bavaria), Fábrica de Gaseosas Suramericana,  Fábrica de Camisas Codema, Fábrica de Café La Cubana, Federación de Cafeteros (ALMACAFE), Trilladoras ( Bogotá, Santa Elena, Los Andes), Trilladoras de Maíz, Hotel AMERICA, Hotel ONDAMA en el centro de la ciudad, Ensambladora de carros Ford, Botica Cerón (Preparación de Remedios para uso local y de exportación) , dos grandes muelles para vapores  ubicados en los sectores de Arrancaplumas y Caracolí, Flota de Vapores, Casa  Inglesa para la venta de  maquinaria pesada para la agricultura y la industria, estación ferroviaria acompañada de uno de los puentes más hermosos  y funcionales de esta categoría sobre el río Gualí, el primer puente peatonal construido sobre el río grande de la Magdalena, del país y Suramérica, primer  sede del Banco de la República, Banco Francés, Banco Alemán, Banco Americano, primer Sede Notarial Regional, primer Hospital ubicado en la región Norte del Tolima y parte de Caldas.

Es lamentable que sea en otros países, municipio y gentes foráneas quienes expresen su mayor preocupación por la pérdida de nuestra riqueza cultural, comercial, implicando la desaparición arquitectónica de la ciudad.  Es urgente que la clase política y dirigentes de nuestra ciudad,  del departamento y el  país, que posean la autoridad, valoren el impacto y desarrollo futurista de nuestro patrimonio;  nuestra creciente población necesitará cada vez más de su herencia cultural, económica y sus recursos turísticos coloniales y así establecer estrategias nacionales,  regionales y municipales de buen uso y conservación de nuestra riqueza e imagen de la ciudad; invadida hoy por escombros que impiden la movilidad de propios y extraños, para que su utilización no sea sinónimo de aglutinamiento irreversible de una ciudad turística y colonial propia de los Hondanos y Colombianos en general

martes, 11 de diciembre de 2012

Lo que el progreso se llevó Por Mari Acuña (http://www.soyperiodista.com/cronicasemigrantes/nota-16436-el-progreso-se-llevo )


Cuando tenía 15 años de edad, Omar Calderón empezó a trabajar en Honda, Tolima. En ese entonces creyó ser uno de los jóvenes más afortunados por vivir en una de las ciudades más prosperas e importantes del país, y creyó que su futuro estaba asegurado. Sin embargo, el giro garrafal que tuvo el municipio, lo convirtió en un experto en el arte de sobrevivir.
Mientras recorríamos el municipio en su taxi viejo y destartalado, pasamos frente a las instalaciones abandonadas de lo que una vez fue la empresa más importante de almacenamiento y selección de café del país, Almacafé S.A. El rostro de Omar Calderón, a sus 65 años, se transformó y con nostalgia comentó que en la época de bonanza fue en este lugar donde trabajó durante siete años hasta que la empresa decidió cerrar sus instalaciones.
Esa decisión, hace 20 años, lo convirtió en uno de los 987 desempleados, entre los cuales, además, estaban 400 mujeres que eran las encargadas de seleccionar a mano el café pergamino o de exportación y que en su mayoría eran cabezas de hogar.
Calderón es uno de los hondanos que en la actualidad padece la inclemencia de la pobreza, su trabajo depende en la mayoría del turismo, que en los últimos años ha tenido un notorio bajón.
“Gracias a Dios pude sacar a mis dos hijos adelante, hoy solo vivo con mi esposa. Pero la situación acá en Honda se ha puesto muy difícil, hay mucha pobreza. Este, que es el parque central de Honda, ahora fácilmente se puede ver pero hace unos meses estaba lleno de personas que vivían en la calle y lo cogían de dormidero, además de que robaban mucho. Ha aumentado la delincuencia, la pobreza obliga a la gente a hacer estas cosas” afirmó mientras observábamos el lugar, en el que el letrero “Prohibido dormir en el parque” resaltaba en una pared.
El decaimiento del municipio empezó hace muchos años, fue un proceso largo. El inicio fue la implementación de nuevos medios de transporte, lo que hizo que el río Magdalena perdiera su importancia como principal vía de acceso fluvial para la mercancía que entraba y salía del país, llevándose por delante a Honda, que era el puerto obligado entre la costa Atlántica y Bogotá.
No solo Almacafé S.A decidió irse: en el municipio también reposan los restos abandonados de Bavaria S.A y grandes hoteles, como “el América” y el “Hondama”, además de mucha casas. La partida de estas empresas dejó un sinfín de desempleados, muchos de ellos decidieron marcharse, y algunos como Omar se trasladaron a la capital. Sin embargo él afirma que la situación en la fría Bogotá es mucho más difícil: “yo me fui para allá y trabajé como conductor de bus durante 6 años, pero allá ninguna plata alcanza, por eso me devolví para la tierrita”.
Actualmente Omar hace parte de la junta de acción comunal del barrio Pueblo Nuevo. Su principal preocupación es que los dineros destinados al municipio no se ven invertidos en el mismo, sino que “hacen obras tontas como el ensanchamiento de andenes, que no es algo necesario, en vez de recuperar estos espacios que pueden servir como albergues,, o hasta colegios, cosas que de verdad ayuden a los habitantes”.
¿Qué sigue? Seguir sobreviviendo con su humilde trabajo, tratar de llevar una vida tranquila y esperar que más gente visite Honda, pues son muchos los lugares que hay por conocer. No en vano fue tan importante a nivel histórico.
Lugares emblemáticos
Aunque son innumerables los atractivos turísticos de Honda, mencionamos aquí la más importante y trascendentes en la historia.
Puente Navarro: Desde él se puede tener una vista panorámica del municipio. Fue construido entre 1894 y 1899 por Bernardo Navarro, empresario del municipio. Recientemente se invirtieron 760 millones de pesos para su restauración.
Puerto Arrancaplumas: Hoy totalmente abandonado y sin uso, en parte por el bajo nivel de profundidad del río Magdalena. Fue la principal vía de acceso fluvial al interior del país, a él llegaban entre 25 y 30 barcos a diario. La implementación de nuevos sistemas de transporte dio fin a su vida útil.
Calle de las trampas: Es uno de los lugares más antiguos de Honda, totalmente empedrada y con una arquitectura colonial dejada por los españoles, es uno de los mayores atractivos del municipio. Todas sus casas son propiedad de extranjeros y no están habitadas, son destinadas al alquiler temporal.

Por: Mari_ Acuña

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20 Oct 2012 – Cuando tenía 15 años de edad, Omar Calderón empezó a trabajar enHondaTolima. En ese entonces creyó ser uno de los jóvenes más .

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    http://www.soyperiodista.com/cronicasemigrantes/nota-16436-el-progreso-se-llevo

sábado, 10 de noviembre de 2012

Este miércoles 14 de noviembre en el Cementerio de la Ciudad. Proyectando Memoria, y la presentación del el documental "Beatriz González. ¿Por qué llora si ya reí? de Diego García Moreno

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Programación en Honda
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Día; Miercoles 14 de noviembre.
Hora; 4 pm.
Lugar; Cementerio de la ciudad.
Entrada libre
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1) Himno nacional
2) Obra de teatro a cargo de los estudiantes del Grado 6-01 de la Institución Educativa Departamental Puerto Bogotá, bajo la dirección del licenciado José Gabriel Muñoz Granada.
3) Intervención Historiador Tiberio Murcia Godoy, 
docente Institución Educativa Departamental Puerto Boogtá.
4) Danza teatro, bajo la dirección de William Niño
5) Intervención Jair Alberto  Bonilla Martínez, los alabaos en el Choco, docente Institución Educativa Departamental Puerto Boogtá.
6) Canción gracias a la vida
7) Intervención  Gilmar Javier Amaya  Perdomo
8) Intervención de Diego García
10) Proyección documental Beatriz González: por que llora si ya reí?
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PROYECTANDO MEMORIA

¡Colombia necesita del gran poder sanador del arte y la memoria para re-orientar su destino!
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 EL EVENTO.

El peregrinaje artístico PROYECTANDO MEMORIA que conjuga el cine, la historia, el arte y la reflexión por los espacios funerarios de Colombia continuará su ruta en el mes de noviembre, mes de los muertos,  visitando la Ciudad de Honda donde encontraremos una importante representación de lugares asociados a la memoria de los colombianos. El documental “BEATRIZ GONZÁLEZ ¿POR QUÉ LLORA SI YA REÍ?” del director Diego García Moreno, producido por Lamaraca Producciones será proyectado en los siguientes espacios:

Esta intervención, con carácter ritual de sanación, se iniciará en los espacios mencionados a las 4  de la tarde con un ritual pedagógico y la película se proyectará al caer el sol.


LA PELICULA
La maestra Beatriz González dedicó un año de su vida a sellar las 9 mil tumbas abiertas de los columbarios del cementerio central de Bogotá con unas lápidas en las que imprimió una serie de cargueros, que cargan y cargan los muertos de la violencia. Mientras realizaba esta faraónica intervención ella reconstruía la historia de cómo llegamos a este punto y se preguntaba ¿Por qué en este país tenemos que repetir tanto las cosas? Esa intervención obsesiva quedó registrada en la película de Diego García Moreno, quien con un grupo de jóvenes artistas se lanza a viajar por el país contando cómo el arte sirve también para reparar heridas colectivas y para abrir preguntas sobre el sentido de la muerte y de la vida.


La película sobre la maestra Beatriz González, producida por Lamaraca Producciones con el apoyo del Fondo para el desarrollo cinematográfico de Colombia, fue mención de honor del premio nacional de documentales 2011 del Ministerio de cultura y  ha representado al país en festivales internacionales de cine como El Bafici y el DocBS en Argentina, en el FIPA de Biarritz, en Visiones de lo Real en Suiza, en el festival internacional de documentales de Salónica- Grecia, el Festival de la memoria en Cuernavaca –Méjico- el Festival internacional de cine de Arte en Montreal y de Portugal. Aparte de inaugurar el año pasado los salones nacionales de arte en Barranquilla, Cartagena y Santa Marta, fue también seleccionado en nuestro país para el festival internacional de cine de Cali e  inauguró la Muestra Internacional documental de Bogotá.
Tomado de;
http://proyectandomemoria.blogspot.com/ e información su ministrada por Adriana Marulanda





lunes, 6 de agosto de 2012

Honda o la memoria que se ahoga por Carlos Hernández. Periódico La Patria

 En verano el Gualí es un río manso. Es bajo, y en su paso por Honda las aguas corren en medio de islotes de arena y piedras sobre las que se posan las garzas. Así se ve unos 400 metros antes de desembocar tranquilamente en el Magdalena. Pero cuando llegan las lluvias se termina ese sosiego, y el Gualí se crece enfurecido y arrasa mientras ruge, como el 6 de noviembre del 2010.  Ese día subió 10 metros y desestabilizó casas, parques y cafés, se llevó cultivos de plátano, mandarina, naranja y yuca, pero sobre todo puso a temblar la historia del municipio, descubierto en 1539.
Al puente López, capaz de soportar 20 toneladas, le remeció los estribos y le dejó lo que pareciera el mordisco de un gigante, un boquete inexplicable que ha obligado a mantener interrumpido hasta hoy el tránsito vehicular. Ahí se comienza a notar el golpe a la historia. El nombre de la estructura es una forma de recordar a Pedro Aquilino López, padre del expresidente Alfonso López Pumarejo, nacido en Honda. Además, que esto ocurra en la llamada Ciudad de los puentes no deja de ser una paradoja, a pesar de que históricamente han sufrido por los arrebatos del Gualí.
“Prometieron que esto lo terminaban en agosto”, se queja Luis Alberto Aguirre, plomero y bombero a quien en el pueblo identifican por su apellido. Parado en el puente protesta porque “no ha habido autoridad competente para esto”. Apenas vio a los reporteros salió de la nada y comenzó a guiarlos.
Es un hombre añoso y menudo, pero intrépido. Para enseñar los daños de la estructura se aferra a la baranda y saca medio cuerpo, como si quisiera lanzarse al agua: “mire, mire”, y señala el deterioro de los estribos. Se va al lado del mordisco y vuelve a señalar por debajo: “¿sí ve esos cables de teléfono? Eso es lo que sostiene al puente, porque lo atraviesan. De lo contrario ya se habría caído”.
La socavación del río en ese extremo indica que una nueva creciente de grandes proporciones cogería rumbo hacia la Calle del Palomar, sinónimo del apogeo comercial desde la Colonia. Allí hay entre informales ventas de ropa y locales de calzado, y termina en la Biblioteca del Banco de la República. Édgar Giraldo, amigo de Aguirre, sentado en una silla del hotel que allí administra teme que ni siquiera sea necesario esperar el retorno de las lluvias. “El río nace en el Nevado del Ruiz, así que si hay un deshielo se crece y esto se va”. En una libreta mantiene anotados el número celular del contratista de las obras, iniciadas en el 2010, e incluso el número del convenio, como una forma de mantener enterado de los avances. Su preocupación lo impulsó a enviarle un derecho de petición al Invías en junio pasado, pero hasta hace dos semanas no le habían respondido. Los trabajos están detenidos. “No se explica uno por qué, siendo esta situación tan grave, nada se ha terminado”.  
 El archivo que se fue
La necesidad universal de darles nombre a las cosas ha encontrado en Honda una posibilidad de explotar los apellidos de quienes han sido sus personajes ilustres. Al puente López se le suman el Navarro, el Agudelo y el Luis Ignacio Andrade; el parque José León Armero; las cuestas Míster Owen y Zaldúa; las casas Paz Llano, Castro Parra y José María Samper; la botica Manuel Arturo Cerón y la avenida Soto Camero, por poner algunos ejemplos.
También se cuenta el Centro Cultural Alfonso Palacio Rudas, que data del siglo XVIII y lleva el nombre del hondano más recordado, quien fue desde diputado hasta Ministro de Hacienda y constituyente. Esa edificación colonial es la víctima patrimonial más notable del Gualí. Está a pocos metros del puente López y la fuerza de las aguas le arrancó su parte posterior: la biblioteca y la mayoría del archivo municipal, que allí estaban, se hundieron en la portentosa borrasca. Hoy, con sus pasillos y salones a la intemperie, el Centro Palacio Rudas es la fiel evidencia del peligro al que se expone el patrimonio hondano, más si se recuerda que el sitio fue iglesia de los jesuitas y hospital, uno de los primeros del país.
Esto lo sabe bien Tiberio Murcia Godoy, presidente del Centro de Historia del municipio. Es un profesor que anda de gafas y camisa por dentro del pantalón, debajo de la que usa una camisilla cuello redondo a pesar de los 27 grados de calor. No suda.
Su amor por Honda lo ha llevado a escribir libros que tienen esa virtud de contar la historia como si se tratara de un cuento. Para la muestra, “Hechos y curiosidades de personajes en la historia de Colombia y el mundo acaecidos en la Villa de Honda”, en el que narra, por supuesto, hechos determinantes para el curso de la ciudad, pero también anécdotas de poco realce que, sin embargo, refuerzan ese halo de vida centenaria que se siente en las calles hondanas. Escribe, por ejemplo, que “el Libertador Simón Bolívar bailó su último vals en la Villa de Honda”, o que “en la quebrada Seca”, que pasa por allí, “muere ahogado Roque Gutiérrez, herbolario del sabio José Celestino Mutis”, líder de la expedición botánica.
Ese nivel de detalle en su conocimiento le permite al profesor recordar que aquello que se perdió del archivo municipal era más que un tesoro para su villa. “Había correspondencia oficial de los siglos XVIII y XIX en la que se leían, por ejemplo, los nombres del expresidente Marco Fidel Suárez y del jefe guerrillero liberal Ramón Marín, el Negro Marín (nacido en Marmato y sepultado en Honda). También estaban las cédulas de extranjería de alemanes, franceses y polacos que llegaron a comienzos del siglo XX”, información crucial si se tiene en cuenta que en esa época dorada el municipio, cuya economía fue impulsada por la navegación en el río Magdalena, era centro de desarrollo en el país.
Honda llegó a contar con 10 bancos, incluidos de Canadá y Alemania, y con consulados inglés, español, francés y estadounidense. Su ubicación en el centro del país lo tuvo como candidato para ser capital de la república. “Esta población creció en el siglo XX, y en el archivo perdido había mapas y planos de esa época”, continúa el profesor. “Además, periódicos de 1887, demandas judiciales y documentos de cuando era la sede de gobierno de la República Independiente de Mariquita”. La biblioteca, perdida en su totalidad, contaba con libros, al menos, desde 1838.
 Un municipio a tientas
El Gualí afectó enormemente al municipio en 1985, tras la erupción del cráter Arenas del Nevado del Ruiz. Fue esa la alerta para pensar que eran necesarias obras que impidieran la afectación de los puentes y mitigaran el riesgo de patrimonios arquitectónicos como el Centro Cultural Palacio Rudas. El arquitecto Juan Carlos Molano, secretario de Planeación de Honda, recuerda que un estudio definió que se debían construir 23 presas para detener la socavación del río, algo que nunca se ha logrado. Hasta 1994 se levantaron muros que paulatinamente se deterioraron, y “hasta 1997 las autoridades trabajaron en coordinación, pero de ahí en adelante las administraciones no tuvieron claridad técnica y desde entonces ha ocurrido lo más grave”.
Ahora hay 22 puntos críticos identificados a lo largo de los casi siete kilómetros del río que pasan por Honda, y la intervención en ellos la calcula la actual administración en $188 mil millones.
¿Por qué se dejaron coger ventaja de la naturaleza, sabiendo lo que estaba en juego? El profesor Tiberio, sin dudarlo, responde: “los dirigentes han estado ahí, pero no saben la importancia de Honda, no tienen idea histórica de la ciudad”.
Su amiga Paula Andrea Tamayo, directora de la Biblioteca del Banco de la República, pone como ejemplo el protocolo notarial del municipio, lo único que se salvó en la debacle del Centro Cultural. Se trata de titulaciones, registros de ferrocarril y de navegación, entre otros papeles que permiten conocer qué familias compraban o vendían casas u otras propiedades. Tiberio advierte que una revisión de esos documentos “aclararía muchas cosas”, incluso porque allí constan hasta ventas de esclavos.
El protocolo se salvó porque días antes de la creciente un funcionario ordenó cambiarlo de salón. La Alcaldía le pidió a la directora que separara un espacio en la Biblioteca, donde hasta hoy reposan los manuscritos gracias a un convenio. Están en un salón de tres por tres metros donde el olor a polvo provoca estornudos y el amarillo y la fragilidad de los papeles, algunos de 1889, muestran que algo no anda bien. “Está altamente contaminado y tiene folios descuadernados amarrados con piolas, como si se tratara de expedientes de juzgado”, se queja Tamayo.
El deterioro se debe a que nunca lo han sabido manipular. Ella cuenta que, a lo largo de su historia y antes de llegar al Centro Cultural, el protocolo lo sacaron de la notaría para llevarlo a la sede de una fundación, y luego fue a parar a una casa. Expertos del Banco de la República ya concluyeron que hay documentos insalvables, por lo que es necesario hacer un diagnóstico para definir qué sirve y qué se debe desechar.
No es claro por cuánto tiempo estará bajo la custodia de la Biblioteca, a pesar de que el convenio inicialmente fue firmado por un año. La Alcaldía, explica la directora, se debe encargar del tratamiento, algo que parece difícil debido a las condiciones económicas del municipio, que desde hace un año y medio está acogido en la Ley 550 o Ley de Quiebras.
El colmo de las limitaciones para la administración comenzó a finales del año pasado, cuando elInvías, que sirvió como intermediario para aportar $1.400 millones de regalías para algunas obras, entre las que están las del puente López, anunció que no giraría una suma igual con la que se había comprometido. El secretario de Planeación informa que la causa fue una aparente demora de la administración anterior para entregar unos documentos, y que hasta ahora les siguen negando el dinero. Por eso los trabajos están detenidos (ver más abajo Desde el Invías).
Así se pierden las esperanzas a corto plazo para recuperar el Centro Cultural, toda vez que, de acuerdo con la jefe de la Oficina de Cultura y Turismo del municipio, Paola Reyes, el Ministerio de Cultura condicionó su apoyo hasta que el terreno sobre el que se encuentra la edificación vuelva a ser estable. A la biblioteca le quieren buscar una sede nueva, aunque primero la administración debe hacer un inventario de sus propiedades. “Llegamos a un punto en el que no se sabe cuántos bienes tiene el municipio”, admite la funcionaria.
También tendrá que lidiar con el descuido de los mismos ciudadanos, pues admite que algunos, dueños de casas tradicionales pero faltos de consciencia sobre aquello que poseen y habitan, “las dejan caer y las terminan vendiendo muy baratas a extranjeros que montan negocios”.
 Posibilidades
El profesor Tiberio, crítico como es de la dirigencia de su pueblo debido a la desidia que ha demostrado hacia el patrimonio, le saca en cara que “el pasado de Honda es el que lo impulsa a su futuro, porque no solo se trata de la historia de este municipio, sino de la región y del país”.
Para ello recuerda que el próximo 18 de agosto el presidente Juan Manuel Santos los visitará para sancionar la Ley Alfonso Palacio Rudas, que contempla, entre otros, un plan de $45 mil millones para conservar y restaurar la arquitectura del centro histórico, declarado bien de interés cultural nacional.
La jefe de Cultura y Turismo quiere aprovechar más la inclusión de Honda en la Red de Pueblos Patrimonio, de la que ya han recibido recursos para invertir en el puente Navarro y están en camino otros para señalización turística. Agrega que tiene un proyecto de arreglo de fachadas.
La gente, sin embargo, sigue inquieta y ha comenzado a actuar por su cuenta. Édgar, el administrador del hotel en la calle del Palomar, anuncia que viajará a Bogotá a que le respondan su derecho de petición. Aguirre, el plomero intrépido, advierte que él y sus paisanos piensan adelantar un paro cívico. Llevan mucho tiempo escuchando las excusas oficiales, y simplemente no entienden que los encargados desaprovechen estos días de verano para avanzar con los trabajos, cuando el Gualí es un río manso.

Desde el Invías
Carlos Fernando Méndez, director del Invías en Tolima, opinó que “es lamentable y da mucho pesar perder este tiempo para trabajar en el puente debido a una gestión tardía de la administración pasada”, pero que hay un lío jurídico que es necesario resolver para que los $1.400 millones que faltan se le puedan girar al municipio. Aclaró que es dinero de regalías. “Buscamos la viabilidad jurídica y financiera para reembolsarlos. Hay varias opciones: hacer una aclaración al convenio, tratar de que el Departamento Nacional de Planeación nos reponga esos $1.400 millones, o liquidar el convenio y hacer uno nuevo ligándolo al anterior”. La definición se daría a finales de agosto y, en caso de que se reanuden las obras, tardarían tres meses.
Se quejan
Héctor Muñoz, desempleado
¿Quién se atreve a venir al municipio con esto como está?
Donaldo Novoa, comerciante
Hay que vivir con el riesgo, como en Japón. Por las obras cerraron una calle y las ventas han disminuido un 50 por ciento.
Fernando Parra, de una revueltería
Desde el año antepasado mucha gente no viene como antes.
Arcadio Reyes, comerciante
Con los trabajos quedamos muy encerrados. Han rebajado las ventas porque ya por aquí no pasan carros.
Héctor Devia, asesor de un hotel
Aquí lo que hay es una desidia estatal. No han cumplido siquiera con una acción popular que ordenó hacer obras desde el 2005.
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