martes, 27 de junio de 2017

Georgina Samper de Charry, hija Silvestre Samper Agudelo



GEORGINA SAMPER DE CHARRY

Cercana a los noventa años, ha muerto doña Georgina Samper de Charry, rodeada del afecto de los suyos, a quienes ilumina con su bondad y su ternura. Con la ejemplaridad de una vida diáfana y discreta, fiel a las virtudes de su estirpe.
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27 de octubre de 1997, 05:00 am
Era la menor de las hijas del menor de los troncos de la familia Samper Agudelo, tan vinculada a la historia colombiana. Su padre, don Silvestre Samper Agudelo, casado en segundas nupcias con doña Helena Sánchez Domínguez, fue pionero pionero de la industria. Fundador de la primera fábrica de vidrio plano el siglo pasado, impulsor, como sus hermanos, del progreso nacional, con su casa de comercio en Honda y Nueva York.
Casada con el escritor Alberto Charry Lara, hijo de don Justo V. Charry, autor de la Cartilla Charry en que han aprendido a leer muchos compatriotas, y de doña Mercedes Lara Mutis. Este mes se cumplieron 30 años de su muerte, siendo director del Departamento Nacional de Estadística, que contribuyó a crear.
Georgina Samper de Charry fue centro y guía de un hogar feliz. Sin interés alguno de figuración. Cultivada por sus lecturas y sus viajes a Europa, ejerció silenciosa acción social para la niñez en la Fundación La Enseñanza. Deja un recuerdo de sencillez, de generosidad y de dulzura, de apego a los valores genuinos de la sociedad bogotana.
EL TIEMPO se une a las expresiones de condolencia que está recibiendo su familia y en especial sus hijos: Héctor Charry Samper y sus hijos Andrés Ogilvie-Browne y Sra. Ana Georgina Charry Sanz de Santamaría; Alicia Charry de Slavenas y sus hijos, Jhonny Slavenas y Sra. Nancy Marín de Slavenas e hija, Mónica y Alejandro Slavenas Charry; Alberto Charry Samper y Sra. Consuelo Ablanque de Charry y sus hijos Wolf Kornek y Sra. Marcela Charry de Kornek e hija, Iván Chessa y Sra. María Andrea Charry de Chessa y Javier Charry Ablanque; Leonardo Charry Samper y sus hijos Leonardo, Iván Darío y Alberto Charry Uribe
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Tomado de.
http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-697995

domingo, 9 de abril de 2017

Teléfono publico

Durante  muchos  años  en Colombia  se  instalaron  estos telefonos publicos con monederos, prestando asi un servicio especial a las personas que no tenian  telefono  en sus residencia
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Foto bajada del facebook

martes, 4 de abril de 2017

Capaz Martinez, esposa e hijos, una foto para recordar Familia Martinez Ortiz

Familia  Martinez  Ortiz
Fotografia  Edgar Martinez Ortiz

1 h 

 Esta  foto del archivo personal de Edgar Martinez Ortiz,  donde  se encuentra un gran hombre  como lo fue Capaz, conductor  de  taxi  a nivel regional y local.

domingo, 12 de marzo de 2017

Sepélio de un niño en Honda

 Aspectos  de  un sepelio  de  un  niño  en la ciudad  de  Honda Tolima,  


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Fotografías.  Tiberio  Murcia Godoy.  28  de  mayo  de  2012.@

domingo, 5 de marzo de 2017

Mamá, así está el pueblo que tanto amaste Por Fernando Carreño Arrázola

Honda, Tolima, marzo de 2017
Quería actualizarte del pueblo de tus amores. Primero una advertencia, todo se ve como antes aunque en el fondo todo cambió. Como me imagino lo que quieres saber, me anticipo a tus preguntas: la plaza de mercado sigue intacta, los mismos colores, los mismos locales. Eso sí, me dijeron que hace unos meses se armó un bololó con vendedores informales que tenían invadido ese monumento nacional. No te preocupes, siguen vendiendo el salpicón que tanto recuerdas y puedo dar fe: sigue siendo una delicia.  La cuesta de San Francisco ahora solo es de bajada, y Foto Venus, el local de fotografía donde te retrataron el día de tu primera comunión (mancha de salpicón incluida) ya no existe. El Paseo Bolívar con nuevo pavimento, aunque los Jassir y otros vecinos se quejan de los terminados, está igual a como lo viviste, salvo el cambio de color de las sillas de cemento.
Busqué la casa de tu tía Ana Rosa en Calle Nueva, donde de niña le ayudabas a hacer arequipe, las galletas María Luisa, repollas, galantinas de pavo, y cien colaciones más, y, según tus descripciones, la casa sigue igual. Imagino las camionetas llegando con cantinas de leche, los caballos con los atados de leña para cocinar, los pelaos recibiendo y entregando pedidos para repartir por toda Honda. Pienso en el radio que dejaban en el andén para que la tía creyera que tú y tus hermanas estaban afuera mientras se escapaban a Mariquita a comer helado.
¿Cuántas veces no me contaste de las fiestas del Club Deportivo cada 28 y 31 de diciembre? Con orquestas de verdad, no se bajaban de Pacho Galán o Lucho Bermúdez, y donde sólo podía asistir la alta y cerradísima sociedad hondana: los Soto, los Narváez, los Luna, los Bonilla, los López, los Stand, los Torres, los Arango, los Charry... Todavía te sigues riendo al contar el día que Rafael Montealegre se disfrazó de bebé, con pañal de tela, chupo y una tremenda barrigota, y así entró en un coche fabricado para la ocasión, ante el asombro de todos, a la reputada fiesta de disfraces.
Los que no clasificaban para el Club Deportivo (luego Club Social), o querían doble fiesta, se bajaban a la Sociedad de Empleados en El Carmen, también con una excelente orquesta. Sí, cuesta imaginar a la Honda que me cuentas y contrastarla con la de ahora. En tu juventud era una ciudad pujante, repleta de inmigrantes, con el puerto más importante sobre el Magdalena y estaciones de tren, la Cervecería Bavaria, que le daba trabajo a cientos de personas y movía canastas por toda la región, llena de trilladoras de café, con sucursales de todos los bancos y hasta con Banco de La República al lado del Puente Agudelo. No me lo has contado pero seguro tus papás vieron a los imponentes barcos de vapor David Arango y al Atlántico, que recorrían todo el Río Grande de la Magdalena hasta Barranquilla, y de vuelta.
Me contaste, eso sí, sobre los majestuosos hoteles de la época, el Ondama y el América. ¡El América! No se me olvida que ahí se conocieron tus papás, mis abuelos. Él llegaba en su caballo, desde la finca de la familia, cerca de La Dorada, y amarraba al animal afuera del hotel. Ella, la recepcionista que atendía a los huéspedes enlutada y con un embarazo a mitad del camino. El duelo riguroso terminó con boda en la Iglesia del Carmen e inició una relación poco aceptada para la época. Él era Arrázola Lombana y Nina Rubio, solo una hermosa joven de Guaduas. Del hotel queda más bien poco, solo la carcasa. Me cuentan, seguro no lo sabías, que el Hotel América fundó la industria hotelera en el país, y que inicialmente fue propiedad de “The Magdalena Navigation And Mining Company”, para que los empleados y viajeros tuvieran un albergue temporal, por allá por 1889. ¿Quién sabe a dónde fue a parar toda la cristalería, la vajilla de plata, la losa importada desde Checoslovaquia, y la máquina para elaborar Ginger? El mismo o peor destino tuvo el Ondama, ahora ocupado ilegalmente por unas seis familias. A los clubes se les acabaron los socios.
El tren corrió con la misma suerte, ese trayecto histórico entre Ambalema y Honda pasó a peor vida hace rato. Dentro de la estación Honda ahora vive una señora que trabaja para Ferrovías y dice que cuida la propiedad esperando a que el Gobierno la recupere. Quiero decirte que veo ese plan embolatado.
Ah, me contaron que el puente Pearson se vino abajo en febrero de 2006 por culpa de un dragado mal hecho en el Río Gualí. La avalancha que produjo la erupción del Nevado de Ruiz cambió el curso del río y lo hizo peligroso. Luego le metieron mala mano y ¡pum! El estruendo se escuchó en todo el pueblo. Lo indignante es que el alcalde de la época vendió un monumento de más de cien años como chatarra. Vieras la cara de la gente cuando habla de eso.
El “progreso” acabó con el amado pueblo de tu niñez, o casi lo acaba, ahora te cuento las buenas noticias. La navegación por el Río Magdalena quedó a un lado, y la época de los vapores llegó a su fin. El tren, que desplazó al río, también cayó en el olvido. Las carreteras evitaron a Honda, acabando con su importancia comercial. La gente se fue y hoy casi todos viven del rebusque.
Pero te cambio el tema para que no te dé tristeza. De las ruinas de esa pequeña pero cosmopolita ciudad, hoy veo que nace un interés por revivirla. El turismo parece la salvación. Las casas del casco histórico fueron compradas y restauradas por gente de afuera, la señalización turística se ve por todas partes y ahora Honda está incluida en la red de pueblos patrimonio de Colombia, son sólo 17. No es un dato menor, hay muchas personas que tienen como plan visitarlos todos (Mompox, Barichara, Villa de Leyva, Santa Fe de Antioquia...).

Veo a varios turistas con cámara en mano por la colonial Calle de las Trampas; merodeando la casa donde pernoctaron los Virreyes de España desde 1763; atravesando la estructura cantiléver de cornisa del Puente Navarro (primer puente de Sudamérica, de los mismos creadores del Golden Gate, en San Francisco), y hasta visitando con mucho interés la casa donde nació Alfonso López Pumarejo. El Museo del Río Magdalena, alguna vez bodega de mercaderes que atracaban y zarpaban en canoas, piraguas y bergantines, también tiene su fanaticada.
Y es que el río también está reviviendo. Hay planes para navegar entre los puertos de Caracolí y Arrancaplumas, mientras otros comen nicuro, bocachico o bagre que trae la subienda. Ah, la subienda ya hace parte de un carnaval de unos cuatro días para atraer al turista. Con reinado y comparsa incluidos.
Además, me contó el alcalde que tiene una cantidad de planes para meterle la ficha al turismo, no sé si lleguen a buen puerto, pero Juan Guillermo Beltrán es un tipo joven con mucho cariño por Honda. Esperemos.
Por último, quiero que vengas, y vengas muchas veces, ya no en la Studebaker modificada de mi abuelo, pero que vengas a recordar y a construir nuevos recuerdos. Ojalá conmigo, tu hijo. 
*Este viaje fue posible gracias a una invitación del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y Fontur.
Tomado:

http://www.eluniversal.com.co/suplementos/facetas/mama-asi-esta-el-pueblo-que-tanto-amaste-247855

sábado, 28 de enero de 2017

Si el Dr. Alfonso Reyes Echandia hubiese venido a Honda como lo tenía acordado, se habría salvado de la masacre del Palacio de Justicia

Alfonso Reyes Echandia

"El Presidente de la Corte Suprema, Alfonso  Reyes  Echandia , ordinariamente  no iba  a la Corte  los miércoles porque  trabajaba  desde  su residencia , pero el 6 de noviembre asistió para coordinar  con su magistrado auxiliar, Emiro  Sandoval , lo que este debía  hacer en su ausencia    y  para  que  su secretaria le transcribiera  un discurso que pronunciaría en su colegio de Honda.Había  llegado al  Palacio  después  de  una  reunión en la Universidad Externado ,minutos antes del inicio  de la toma. Según afirma  su hijo Yesid Reyes , su padre  no tenía que estar ese día en la Corte".
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Tomado de;
 http://www.elheraldo.co/nacional/25-datos-impactantes-de-la-toma-del-palacio-de-justicia-que-revelo-la-comision-de-la-verdad

martes, 17 de enero de 2017

Crónicas de ilusiones, desencantos y viceversas (fragmento) por Jaime Cedano Roldan

Foto del río Magdalena a su paso por Honda y del puente que hace parte del camino hacia Bogotá.
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… “La carretera y el río nos traían noticias que no comprendíamos de campesinos que estaban desalambrando la tierra y de campesinos que se habían ido para lo más oscuro de las montañas para que no los mataran. Noticias de un médico argentino muerto en una tierra extraña llamada Bolivia, de la llegada del hombre a la luna, la muerte de un presidente a quien la abuela confundía con un actor de cine. Una noche salimos a la carretera a ver si podíamos ver los resplandores del sputnik que estaba surcando hacia el infinito. Eran los años sesenta. Un día domingo que nos dijeron que eran elecciones y no sabíamos qué se elegía vimos alborotados a los vecinos que todas las tardes se juntaban a jugar cartas o dados y que pescaban juntos. Pero no estaban jugando sino que discutían y manoteaban y hubo carreras y gritos y la policía llegó a calmarlos.Abríamos los ojos a la vida en una década maravillosa. Tormentosa y apasionada. Unos tiempos que marcarían la vida, la libertad y la muerte de miles y miles de jóvenes. Por delante de nuestros ojos pasaban muchas cosas que no entendíamos y que serían determinantes para el siguiente medio siglo del país. Allí, en esos acontecimientos, en los cadáveres que bajaban por el río, los campesinos que se ocultaron en la noche de las montañas, en los maestros que marchaban reclamando salarios, los vecinos que peleaban, los policías y soldados que estaban por todas partes, los hippies que pasaban buscando el paraíso, las octavillas secretas que circulaban misteriosamente y en todas esas noticias e historias que la carretera nos contaba o las que el rio arrojaba a la playa se estaba definiendo lo que seríamos. No lo sabíamos, ni teníamos idea de las cosas graves que estaban pasando pero algo se sentía en el ambiente. Tuvieron que pasar muchos años para entender lo que le había sucedido al primo Elísio Contreras al que una noche mataron a tiros en el parque central del cercano municipio de Guaduas con más de cincuenta balas que metieron en su inmenso cuerpo que dos días después fue sepultado por una airada muchedumbre que casi destroza el ataúd y el pueblo.
En la medida en que íbamos creciendo y salíamos más a las calles nos fuimos acostumbrando a los militares armados hasta los dientes que se veían siempre por todos lados y que aparecían con sus retenes en cualquier camino o en cualquier calle. Temíamos sus llegadas repentinas a los parques y plazas de mercado de los pueblos y barrios populares corriendo tras los jóvenes como si fueran animales de caza. Como a vacas los apretujaban en camiones y se los llevaban lejos muy lejos del pueblo a pagar el servicio militar. Algo raro pasaba en este país para que en el colegio cuando queríamos hablar de estas cosas teníamos que hacerlo medio escondidos en la platanera con todo el cuidado para que no nos pillaran. Allí empezamos a tener supuestas respuestas para lo que veíamos y escuchábamos en la carretera y en el rio y que no entendíamos. Y empezamos a conocer, a asombrarnos y a cabrearnos de un país donde no ser liberal o conservador no solo era extraño sino sospechoso. Pero sobre todo empezamos a conocer un poco de esa guerra silenciosa que en las más lejanas zonas agrarias se estaba desarrollando y que el país no conocía o no quería conocer y que se contaba mediante historias fantasmales en esas interminables noches sin alumbrado eléctrico. Las historias de la guerra se confundían o los mayores las confundían y mezclaban intencionalmente con los cuentos de espantos que cada noche les escuchábamos a las hermanas y a las tías que entretenían sus aburrimientos y solterías estimulando nuestros miedos y espantos. Historias como la del cura que aparecía de noche en las carreteras llevando en sus manos su propia cabeza o la de “La patasola”, una hermosa mujer que se aparecía en los bosques a pescar hombres incautos que luego devoraba hasta la muerte o en canciones consideradas malditas como aquella de “me gusta el ron de mi Lola, me gusta, me gusta Lola”, que en los pueblos del norte del Tolima decían que era la canción del diablo y que un anciano contaba que era la música que estaban bailando en una verbena popular organizada por la juventud comunista en la vereda “las delicias” del municipio del Líbano cuando llegaron los espantos de la noche y acabaron con todo el mundo y el rancho lo dejaron en llamas.
Y fuimos pasando del miedo a los espantos al miedo a lo que pasaba en la calle. Empezamos a tropezamos todos los días con las historias de las guerras y muy pronto empezamos a verla y sentirla cerca de nosotros. Así nos asomamos al activismo y la militancia estudiantil y política con el estigma que muchos años después llegamos a comprender de ser llamados como “la generación del estado de sitio”
 (Fragmento de uno de los relatos que hacen parte del libro PAZ EN COLOMBIA, crónicas de ilusiones, desencantos y viceversas).
Tomado de;
https://suenantimbresblog.wordpress.com/2017/01/17/cronicas-de-ilusiones-desencantos-y-viceversas-fragmento/

domingo, 1 de enero de 2017

Un regalo de navidad por Jaime Cedano Roldan

.Jaime  Cedano  Roldan  y  Fidel  Castro  Ruz 1992
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.Esta historia seguramente no tiene interés para nadie más allá de mi estrecho circulo familiar y tiene un poco o quizás mucho de vanidad. Lo sé y lo confieso pero a pesar de ello la voy a compartir
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En 1992 participé en La Habana, representando al comité central del Partido Comunista Colombiano, en un encuentro latinoamericano de solidaridad con la revolución cubana. Eran los momentos difíciles del “periodo especial” que sobrevino a la caída de la Unión Soviética con la que Cuba tenía sus mayores relaciones económicas. Aprovechando el encuentro se realizó una reunión del Grupo de Trabajo del Foro de Sao Paulo, ese extraordinario proceso de encuentro, coordinación y debate de los partidos de la izquierda latinoamericana que nace a raíz del colapso de la URSS como una necesidad de seguir recreando la utopía y de buscar la unidad de las izquierdas, compartir visiones políticas e ideológicas y encontrar un programa común en una región que no se rendía ante el colapso del socialismo que llevó a muchos partidos y movimientos a quitarle el rojo a la bandera, borrar la hoz y el martillo y a sonreirle acomplejados a los partidos del sistema. El Foro fue, y lo sigue siendo, un necesario espacio de debates, intercambios y de construcción de alianzas. Una maravillosa escuela de unidad. Nació el Foro en medio del auge de los movimientos sociales, las movilizaciones por el V centenario que empataron con las del bicentenario de las independencias que terminaron de rescatar el ideario de Bolívar y articularon el discurso de la segunda, verdadera y definitiva independencia. Diez años después de la constitución del Foro varios de sus partidos miembros estaban gobernando en Brasil, Uruguay, Bolivia, Venezuela, Nicaragua, El Salvador, Ecuador. Y Cuba, por supuesto.
En medio de la reunión del Grupo de trabajo del Foro, una especie de coordinación permanente compuesto por unos 15 partidos, entre ellos el PCC, recibimos una invitación para un encuentro con el comandante Fidel Castro en el Palacio de la revolución. A las 12 de la noche acompañado de Daniel Ortega, el histórico líder del FMLN, nos recibió Fidel en la puerta de palacio de donde salimos como a las cinco de la mañana embobados de escucharle y asombrados del conocimiento que tenía de cada uno de nuestros países. Al otro día los compañeros del PC cubano nos entregaron un sobre con una foto de cada uno de nosotros saludando a Fidel.


Y de esto era que quería hablar, de la foto. Durante varios años estuvo orgullosamente exhibida en el centro de la casa en la que vivía en Bogotá. Era lo más valioso de mostrar a las visitas. Pero la foto se perdió en los avatares de un cambio de casa. Durante años he estado pensando en como recuperarla. Se lo pregunté a varios dirigentes cubanos con los que me he encontrado en eventos y lo único que me decían era que tendría que ir a Cuba a buscar en los archivos. Una posibilidad cierta pero un poco remota por la delgadez del bolsillo. Este 24 de diciembre mi hija, que vive en Buenos Aires, vino a visitarnos. Volvimos a pasar una noche de navidad juntos después de 20 años. El mejor regalo que me trajo, además de sus abrazos y mimos, fue un viejo negativo que yo no recordaba que existía de la foto con Fidel. Un señor regalo..
Enero  1  de  2017.
Tomado de:
https://suenantimbresblog.wordpress.com/2017/01/01/un-regalo-de-navidad/

El ataúd de la Virgen relato de Blanca Flor Godoy

Ataúd  de  madera, parecido  en que  entregaban  para  sepultar a las  personas humildes

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De  niño  veía  siempre  en  las  casas  humildes, cuando había una  persona  fallecida,  el cuerpo estaba amortajado   sobre una mesa .  Luego  cuando  le iban  a sepultar  echaban el cuerpo  sobre una caja de madera , lo conducía  al cementerio  y allá  lo sacaban  y sepultaban el cuerpo solo con la mortaja.
Pero  leamos  lo que  nos  narro  Blanca  Flor  Godoy,  sobre  este  hecho denominado, "el ataúd  de la Virgen".
"La  gente  humilde  que  no tenía  con que  sepultar  su cadáver, amortajaba  el  cuerpo  el ataúd  de  madera.
El  muerto era  velado en  una  mesa,  y cuatro cirios, iban y  pedían  prestado  el  ataúd. La  depositaban, daban  la misa,  y  en  el cementerio  sacaban  el  cuerpo y  lo depositaba  en la tierra, cubriendo su  cara  con una tela.
Luego  devolvían  el ataúd a  quien  lo  había  prestado, y  a  los  cuatro  años  sacaban  los restos,  y  los  llevaban al osario mayor,  o  a los  osarios pequeños" (Julio/14/2014)
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Foto  de  ataud, bajado  de:
 https://korean.alibaba.com/product-detail/customized-special-shape-corrugated-coffin-paper-carton-box-with-best-price-supplier-by-shanghai-manufacture-60199027203.html