sábado, 23 de marzo de 2013

Cuidado con el Arrancaplumas ! (Mientras en Honda es un puerto, en Pandi es un lugar de chismes y consejas)


Frente a los samanes y las acacias de barba, y tan pronto como empieza a caer la noche, los cuatro escalones de la casa de doña Adela empiezan a ser ocupados por hombres prestantes y campesinos humildes de Pandi. Las escalinatas bordean la vieja edificación esquinera, donde, durante el día, las vendedoras de frutas y arepas descansan de cuando en cuando.

El sitio, en este municipio cundinamarqués, a 102 kilómetros de Bogotá, es más popular que el mismísimo Puente Natural, a pocos metros de allí, sobre el río Sumapaz, en límites con Icononzo (Tolima); porque es allí donde se raja de todo el mundo .
Curiosamente, y como desafiando aquella supuesta ley que dice que el chisme es patrimonio de las mujeres, en Pandi el chisme es cosa de hombres.
Son ellos los que, todos los días, de 7 de la noche a una de la mañana, se reúnen bajo el alero de la vieja casona para pelar del prójimo. El lugar tiene un calificativo que trasluce la magnitud de los comentarios que allí se cuecen: El Arrancaplumas .
En ese rincón de la plaza central han muerto , por obra y gracia de los desafueros de la palabra, los más dignos representantes de la sociedad pandinense, y han resucitado otros que hace tiempo están bajo tierra. Las más descueradas , no obstante, han sido las mujeres.
Aun cuando en la localidad existen dos peluquerías lugares en donde, usualmente, además del corte de cabello se trasquila de la gente, el sitio destinado a la comunicación de bajo vuelo, en Pandi, es El Arrancaplumas .
Pero es que, además, el propietario de uno de esos salones de corte de cabello, Guillermo, un señor de poco más de 53 años, es sordomudo. El otro, Diógenes, tiene como clientela a jóvenes y jovencitas que invierten el tiempo en discutir los últimos alaridos de la moda antes que en los deslices amorosos de misiá fulana .
Muerto prestado El Arrancaplumas es como dice Gustavo Beltrán, profesor del Colegio Departamental Nacionalizado Francisco José de Caldas la plataforma del chisme , en un pueblo cuyo casco urbano no pasa de tres calles y tres carreras.
Pero, por fortuna, los comentarios que allí se cocinan muy rara vez han ocasionado tragedias que lamentar. Tan solo hace cosa de siete años, dice Beltrán, un muchacho fue muerto en el lugar, durante una riña con otro, por quién sabe qué chisme .
Y éste, además, ha sido uno de los pocos casos violentos que se han presentado en los últimos años en la pequeña localidad de la provincia del Sumapaz.
Durante el año que yo llevó aquí comenta el alcalde Joaquín Carrillo sólo se han presentado tres peleas; de ellas, dos fueron protagonizadas por gente que no era de acá .
Al único puesto de salud de la cabecera municipal llegan, excepcionalmente, personas con heridas provocadas por accidentes caseros, o casos de embarazo. A esto se reduce la tarea del centro asistencial, en un pueblo donde según sus habitantes el promedio de vida de la gente es de 80 años.
Aquí dice el profesor Beltrán la gente se muere de vieja . Y remata su comentario con un chiste fabricado en las escalinatas de El Arrancaplumas : dicen que para inaugurar el cementerio del pueblo tuvieron que traer un muerto de otra parte .
Lo cierto es que por las calles y caminos de la tranquila población se pasean los ancianitos, vigorosos todavía, empuñando si acaso un bastón que les ayuda a caminar.
La localidad tiene 5.500 habitantes, el 60 por ciento de los cuales de acuerdo con estadísticas de la alcaldía son mayores de 40 años. Por su agradable clima, 24 grados centígrados, y la tranquilidad que se respira, el municipio ha sido escogido, últimamente, como refugio de pensionados.
Al buen clima según Carrillo se agregan otros dos factores: su cercanía con Bogotá y la saturación de poblaciones turísticas como Melgar y Chinauta.
Estas ventajas han disparado, en los últimos años, el valor de la tierra en la población. Hasta hace dos años, una hectárea valía entre 600 y 700 mil pesos. Hoy, en cambio, cuesta hasta tres y medio millones de pesos.
La gente dice que sólo una vez al año El Arrancaplumas no es frecuentado. El 6 de agosto, Fiesta del Señor de la Salud. Para esa fecha, el municipio recibe gran cantidad de turistas que vienen a orar por su salud o la de sus seres queridos. Es tal el número de visitantes, y tan pequeño el pueblo para acogerlos, que es necesario cerrar las entradas y no permitir el ingreso de vehículos.
Pero al siguiente día, los señores de El Arrancaplumas continúan la tarea de descuerar a vivos y muertos, derrumbando, de paso, aquella vieja creencia de que el chisme es cosa de mujeres.
Cámbulos y gualandayes El 15 de julio de 1793, el español Juan Agustín de Chávez fundó la Parroquia de Blancos de Pandi. El pasado sábado, los habitantes celebraron, por todo lo alto, los 200 años de esta pequeña población, al occidente de Bogotá.
El municipio es dueño de un gran potencial turístico: el Puente Natural sobre el río Sumapaz, en límites con Icononzo (Tolima); las Piedras de El Helechal, con grabados de los antiguos pobladores; la Piedra del Equilibrio, a cinco kilómetros de la cabecera municipal, y la piscina de aguas azufradas, a orillas del Sumapaz.
Además, su vegetación, inmortalizada por la famosa canción que dice Camina mi amor, camina/ Camina conmigo a Pandi/ Ahora que están floreciendo/ Cámbulos y gualandayes.
Aunque el fuerte económico de la localidad fue el café y la caña de azúcar, estos cultivos han sido sustituidos, últimamente, por cítricos y guanábana.
Se han ampliado tan ostensiblemente estas siembras que, en este momento, ya hay varias industrias frutícolas interesadas en montar sus plantas en el área de Pandi , dice el ingeniero forestal Jorge Alberto Solano, natural del municipio.
Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
23 de julio de 1993
Autor
NUBIA CAMACHO B
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Tomado de:
http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-176894

sábado, 16 de marzo de 2013

Un rincón evocador en Anaime, Tolima Homenaje a Pepe Cáceres. Por Olga Lucia Garzón Roa


La finca Campo Pequeño, que un día fue sitio de descanso del matador, hoy es un museo.


Después de 21 años de su muerte, el recuerdo de Pepe Cáceres, el  torero tolimense adorado por el mundo, sigue intacto en la hacienda Campo Pequeño, ubicada en el Cañón de Anaime (Cajamarca, Tolima).
Quienes lo conocieron dicen que pocos días antes de recibir las heridas que le causó el toro Monín, en la plaza de toros de Sogamoso, y que  significaron su muerte, Cáceres había anunciado que su carrera pronto terminaría, se dedicaría a su familia y a la ganadería en Campo Pequeño, una finca copiada de un cortijo español, donde el diestro crió los toros que hasta hace 21 años animaron las temporadas en Bogotá, Cali, Manizales y Medellín.
Era el sitio predilecto de Cáceres. Allí iba a descansar después de arduas y agotadoras temporadas. Tras su trágica desaparición, la hermosa casona fue abandonada por los familiares del diestro, hasta el año 2000, cuando la adquirió Jaime Cáceres, un abogado tolimense que se interesó por su recuperación. “Cuando la compré estaba deteriorada, empolvada, carcomida por la polilla e invadida por la maleza”, recuerda Jaime. Comenzó una ardua labor: sacudir el polvo, quitar las telarañas, barrer hasta el último rincón, restablecer el lugar y desenterrar a Pepe Cáceres a través de sus pertenencias y las huellas que seguramente todavía permanecían en el lugar.
Aunque no es amante de los toros ni familiar del torero, este tolimense decidió rendirle un homenaje al Tolima, a Colombia y al mismo matador, reviviendo los recuerdos que se encontraban desamparados dentro de la casona y compartiéndolos con los seguidores del diestro. “Dejé todo como estaba porque creo que los aficionados a la tauromaquia y quienes admiraron a Pepe Cáceres merecen conocer de cerca, tocar, jugar con el capote y hasta ponerse el traje de luces de Pepe para fotografiarse”, dice el abogado.
Sólo hace unos meses se comenzaron a recibir los primeros visitantes, amantes de lo que representó el matador, pero el objetivo de Jaime Cáceres es abrir el museo para que el público pueda concurrir de manera permanente.
Los visitantes pueden evocar la memoria de Pepe, conociendo de cerca desde su partida de nacimiento hasta su acta de defunción; su traje de luces, que se sostiene impecable en un perchero, la espada que utilizó para matar a los toros y las cabezas de algunos de estos animales.
Su cama, su camándula, que cuelga sobre la cabecera; los muebles, la vajilla con su marca personal, pergaminos y fotos como la del día que recibió la alternativa en Madrid y la de la inauguración de la plaza de toros Pepe Cáceres en Ibagué y la del día cuando fue corneado hacen parte de la muestra.

Dentro de las 340 hectáreas de tierra de la casona, Pepe Cáceres construyó la plaza de toros donde los visitantes se deleitan con pequeñas corridas, protagonizadas por toreros principiantes o experimentados que hacen demostraciones categóricas ante poco público.
La finca ya hace parte de la ruta turística que diseñó la Cooperativa Agroindustrial y Turística de Anaime para recuperar la zona. Para llegar al museo se va desde Ibagué sobre la vía Panamericana hasta Cajamarca y de allí, pasando por el corregimiento de Anaime y la vereda Potosí, una hora por carretera destapada. Durante el recorrido se puede apreciar el verdor de las montañas, la imponente palma de cera y se puede gozar de tranquilidad y un clima fresco.
Pepe Cáceres
José Humberto Eslava, nombre auténtico del torero colombiano Pepe Cáceres, lidió más de 5.000 toros en sus 31 años como matador. Nació en Honda, norte del Tolima, el 16 de marzo de 1935, y vistió por primera vez el traje de luces el 12 de agosto de 1953 en la plaza de toros de Manizales.
Empezó su vida de torero con el nombre artístico de Joselito Eslava, llegó a España en 1955 y debutó en la plaza de toros de Málaga. Confirmó la alternativa en la plaza de toros de Madrid el 1 de mayo de 1957, acompañando en el cartel a Antonio Chenel Antoñete.
Murió el domingo 20 de julio de 1987 a sus 52 años de edad, como consecuencia de las heridas que le causó el toro Monín, después de recibir una cornada que le destrozó un pulmón y le causó fracturas múltiples de esternón y costillas, además de otras graves lesiones internas. Los médicos que le atendieron explicaron que la insuficiencia respiratoria del diestro fue irreversible.
Pepe Cáceres murió en la clínica Santa Fe de Bogotá, tras una agonía de 27 días y después de varias intervenciones quirúrgicas y toda la asistencia de la unidad de cuidados intensivos.
Después de una segunda intervención quirúrgica en Bogotá, tras una primera practicada en Sogamoso, Cáceres despertó, pidió papel y lápiz, dado que no podía hablar, y preguntó: “¿Maté al toro? ¿Me dieron las orejas? ¿Ya pagaron a las cuadrillas?”. El miembro de la cuadrilla al que hizo estas preguntas le respondió afirmativamente, aunque Cáceres no llegó a matar al toro. La faena con Monín, segundo de la tarde, tuvo que ser terminada por el español Antonio José Galán, con grandes dificultades. Posteriormente, Galán afirmó que el toro ya había sido toreado.
Por: Olga Lucía Garzón Roa/ Ibagué.
Tomado de:
http://www.elespectador.com/impreso/nacional/articuloimpreso-homenaje-pepe-caceres

Entre las mafias de los 'Comba' y Víctor Patiño Fómeque Una guerra de 500 muertos. Por María del Rosario Arrázola


Desde que regresó al país, alias 'El Químico' ha desatado una venganza contra sus exsocios que tiene en alerta a las autoridades.

“Esta es mi guerra”. Con esta escueta frase define Víctor Patiño Fómeque la cruzada criminal que hoy lidera contra la red de mafiosos que casi una década atrás acabó con más de 30 miembros de su familia: la banda de los hermanos Luis Enrique y Javier Calle Serna, conocidos como Los Comba, que aglutina a los llamados ‘Rastrojos’, con extensiones en Nariño, Cauca, Valle, Antioquia, Cundinamarca, Chocó, Bolívar y Norte de Santander. Esta vez Patiño Fómeque no quiere enfrentar al Estado o a la guerrilla. Únicamente saciar una sed  de venganza para cerrar su capítulo pendiente en el mundo del hampa.
El regreso de Patiño Fómeque a la guerra intestina de los carteles de la droga, asociado además al incremento de la violencia en el occidente del país, tiene a los organismos de inteligencia en estado de alerta. Según informes preliminares, se cree que Patiño se mueve en la frontera con Ecuador y desde esta región está empeñado en obligar a los Comba a salir de sus refugios. Por esta razón, si se suma la persecución del Estado y la justicia norteamericana, hay quienes creen que los hermanos Calle están tratando de negociar su entrega.
Más allá de la reedición de la violencia entre bandas criminales en el Valle o Nariño, se advierte la historia de uno de los capos más poderosos de la historia del narcotráfico en Colombia. Nacido en Honda (Tolima) en enero de 1959, a sus 18 años ingresó a la Policía en calidad de agente auxiliar, pero a partir de 1979 pasó a integrar el F2 de inteligencia en el puerto de Buenaventura. Quienes han documentado su derrotero criminal sostienen que fue uno de los más avezados policías en esta zona, hasta que decidió retirarse en 1985 para emprender dos destinos: primero, como representante de orquestas, y luego, como socio del narcotráfico.
Como conocía muy bien los secretos del puerto sobre el Pacífico, entró a trabajar inicialmente con José Santacruz Londoño, alias }, pero rápidamente se unió a dos de los capos del norte del Valle: Iván Urdinola y Orlando Henao. Con ellos se transformó en la pieza clave para coordinar los embarques de cocaína hacia Estados Unidos y Europa, al tiempo que cumplió labores como gestor de una red de sicarios para eliminar enemigos de su negocio e investigadores de la Armada que se atrevieron a indagar sus pasos. Asimismo, apareció involucrado en montajes contra oficiales de inteligencia, para desacreditar sus investigaciones.
Después de casi una década de impunidad, cuando se desató la ofensiva del Estado contra los carteles de Cali y norte del Valle, a mediados de los 90, Patiño Fómeque se entregó a la justicia en junio de 1995 y en poco más de dos años pagó condenas por narcotráfico y enriquecimiento ilícito. Al recobrar su libertad volvió a sus andanzas, fue detenido y extraditado a Estados Unidos en 2002. Sus delaciones provocaron la ira del nuevo capo Wílber Varela, alias Jabón, otrora jefe de sicarios de Orlando Henao. Y Jabón, a través de sus gatilleros Los Comba, ordenó aniquilar a la familia de Patiño. Más de 30 cayeron.
En junio de 2010, Víctor Patiño Fómeque cumplió sus deudas con la justicia de EE.UU. y al regresar a Colombia decidió poner en marcha su guerra pendiente. Buscó a un antiguo aliado, Martín Fernando Barón, alias Martín Bala. Éste a su vez empezó a reclutar exparamilitares o integrantes de la banda de ‘Los Urabeños’. El resultado fue el reciclaje de la guerra entre los antiguos socios del cartel del norte del Valle. “La cifra de muertes ha aumentado dramáticamente. Esta es una guerra silenciosa que no acapara titulares de prensa, pero creemos que entre bando y bando se pueden contar unos 500 muertos”, comentó a El Espectador un oficial de inteligencia.
La idea de Patiño es que todo aquel que proteja o se haya asociado con Los Comba es objetivo militar. Según las autoridades, uno de los centros de operaciones del binomio Patiño-Martín Bala, es el municipio de Yumbo (Valle). Pero la obsesión de Patiño es de tales dimensiones que se ha dado a la tarea de crear comandos en diferentes regiones. Su propósito es borrar todo lo que quede de ‘Los Rastrojos’. Y se dice que la orden de asesinato es extensiva hasta las esposas de quienes se atrevan a colaborar con los últimos herederos del cartel del norte del Valle. La justicia está pendiente de eventuales entregas.
Hoy las autoridades saben que Patiño ha logrado recuperar varias fincas, que anda armado, que lidera unos 1.000 hombres, “que no hay nada que pase en Yumbo que él no sepa” y que la guerra se recrudece cada día. Hace pocas semanas un escolta de Patiño, alias Pillo, fue torturado y asesinado por gente de Los Comba. Fue uno de los últimos en caer en esta guerra fratricida. La orden de Patiño Fómeque, conocido con el alias de El Químico, fue arreciar la violencia en el Valle. Las autoridades les siguen la pista a los hombres de Los Comba y de Patiño. La guerra, dice un oficial, se va a poner peor.
Por: María del Rosario Arrázola.
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Tomado de:

http://www.elespectador.com/impreso/judicial/articulo-313240-una-guerra-de-500-muertos

sábado, 2 de febrero de 2013

'Michael y la Magdalena' por Edward Davey

City Paper, febrero de 2011 (Publicado  por )


Michael Jacobs es una figura reconocible y muy querido en el Hay Festival en Cartagena: un autor gigante, de pelo blanco, benevolente y entusiasta cuyo erudito, libros de iluminar a los viajes, cultura, historia y sociedad en España y América Latina le han ganado aclamación generalizada. 

Recién llegado del éxito de su libro más reciente, "Andes", que relata su viaje de seis meses en Humboldt y Bolívar pasos a través de los Andes, desde Venezuela hasta la Patagonia, Michael está a punto de embarcarse en su último proyecto: un relato de su viaje próximo a lo largo del río Magdalena.

"Lo que espero escribir sería un fracaso si no logra capturar la belleza y la sensualidad de la Costa Caribe", afirma Jacobs, describiendo cómo el libro comienza con capítulos sobre la costa antes de que él viaja tierra adentro hacia Mompox, Barrancabermeja, Honda , San Agustín y más allá. 

Jacobs habla con elocuencia sobre el simbolismo de la Magdalena y el lugar que ocupa tanto en la imaginación popular colombiana y la historia del país. En una reunión con García Márquez en el festival del año pasado, los ojos del autor anciano se iluminó con nostalgia y afecto al enterarse de los planes de Jacobs."Puedo recordar cada tramo único de ese río", dijo Márquez, de característica, quizá la lengua en la mejilla exageración. 

La noche antes de nuestra entrevista, Jacobs había bailado toda la noche con el sonido de la "champeta", la emblemática música afrocaribeña de la costa, y se trasladó al final de una canción que se cierra con un canto apasionado a la Magdalena. 

También recuerda, más sombrío, después de haber leído que la mitad de los cadáveres resultantes del período de "La Violencia" en la mitad del siglo XX se dice que han terminado en el río, y que la zona del río en San Agustín que espera viajar a través todavía puede estar fuera de límites debido a la lucha.

Rich aunque las exploraciones del contexto colombiano en el libro será, Jacobs señala que "esto también será un libro sobre la memoria ', con el río proporciona el contexto alegórico para una exploración de la riqueza y la fragilidad de la memoria humana, y más concretamente una exploración de la experiencia de su propia familia de la enfermedad de Alzheimer y la demencia. 

Jacobs explica cómo su padre, un guardián de los diarios impecable durante toda su vida adulta, sufría de la enfermedad en sus últimos años y como, más recientemente, su madre ha comenzado a sufrir de demencia. El libro se entrecruzan reflexiones sobre la memoria y en la experiencia personal con el progreso de sus descubrimientos a medida que viaja por el río.

Para ello, Jacobs planea tomar un camino medio rodeo por el viaje a la zona de la "Angostura" fuera de Medellín, sede de la mayor incidencia de pacientes de Alzheimer en el mundo y para el médico célebre, Francisco Lopera, cuya investigación sobre el asunto ha sido reconocido internacionalmente y con quién se entrevistará Jacobs y acompañar durante unos días. 

Pero después de las exploraciones en Angostura, será de nuevo al río y a la búsqueda quijotesca del autor a viajar por todo el camino a lo largo de sus varios miles de kilómetros, que se extiende a través de ocho departamentos del país, puertos múltiples, amplias extensiones y las vías estrechas y sedimentada. 
Jacobs sonríe mientras piensa a través de los aspectos prácticos, haciendo preguntas precisas logísticos y anotando números de amigos y conocidos a lo largo del camino. 

Todos los métodos de transporte se prevé: "tres días a caballo" cerca de Honda, risas Jacobs, "el chug a Barrancabermeja", otros barcos a partir de entonces, y el paseo del día ocasional de autobuses también. El río es bajo en las partes en esta época del año, y las inundaciones de los últimos meses, complican aún más la situación.

Si todo va bien, el libro está listo para ser publicado a finales de 2011 y, al leer estas palabras, Jacobs es probable que sea en el destartalado barco chug bajando el río hacia Mompox. Será fascinante leer la obra resultante de este escritores más especiales, eficiente y humano en Colombia y América Latina. 
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Tomado de:
http://edwarddavey.blogspot.com/?view=classic

jueves, 31 de enero de 2013

Honda, la grande Por: Augusto Trujillo Muñoz


La sanción de la ley 1612 de 2013, por medio de la cual se rinde honores a la memoria de Alfonso Palacio Rudas, pone de nuevo sobre el tapete la importancia de Honda.




Palacio nació hace cien años en la ciudad de los puentes y se convirtió en uno de sus más ilustres hijos. Como Alfonso López, José María Samper o José Antonio de Plaza. Sin desconocer otras destacadas figuras, tal vez estos cuatro son los colombianos más eminentes que Honda le haya dado al país.
Historiador y jurista, Plaza exploró también el mundo literario. Fue uno de los intelectuales más influyente durante la primera mitad del siglo xix. Samper se inició en la “Escuela Republicana” y se proyectó como uno de los grandes pensadores de su tiempo. Su ensayo sobre las revoluciones políticas y la condición social de las repúblicas colombianas, es una obra de filosofía histórica.
López modernizó su país e igualmente inspiró una escuela de pensamiento. En Honda se la conoce como “Escuela del Tolima” porque giró en torno a pensadores oriundos de ese Departamento, comprometidos con la concepción social del derecho y del estado. Con sus ideas se construyeron las instituciones de 1936. El maestro Echandía fue el más conspicuo de sus miembros.
A su vez, Palacio Rudas fue el más conspicuo de sus discípulos. Abrevó en la “Escuela del Tolima” para fundar su célebre Cofradía de los que no tragan entero. Palacio blasonaba de su condición de tolimense y de la importancia de Honda en la historia colombiana. Por eso la ley de honores, con motivo de su centenario, autoriza al gobierno para desarrollar un plan de restauración del hermoso centro histórico local.
La calle de las trampas, la catedral de Nuestra señora del Rosario, la Plaza de Mercado, el Museo del Río Magdalena, en fin, son sitios emblemáticos no sólo de Honda sino de Colombia. Honda es una especie de Cartagena más pequeña pero no menos simbólica. Menos pomposa pero también menos desigual y, sobre todo, igualmente representativa de nuestra historia política, económica, social, y con inmensas potencialidades turísticas. Honda debería ser patrimonio cultural de la humanidad.
La Comisión de Honor encargada por el presidente Santos de gestionar el centenario del Cofrade –dirigida por el ex presidente Samper- se ocupará de hacer el seguimiento a los desarrollos ordenados por la ley. Pero hay un punto básico, urgente, que no está contemplado en el texto legal porque se venía solucionando desde antes de su aprobación. Sin embargo, inexplicable y abruptamente, suspendieron las obras.
Se trata de salvar –como se oye- el puente López, amenazado por el río Gualí. “Invías” se dedicó a enviar cartas a los hondanos, a pesar de que su director se comprometió con la comunidad a resolver la emergencia. Al parecer hay un atasco en los niveles medios de decisión, que no exime de responsabilidad a los superiores, y que tiene una parte del centro histórico en peligro de desaparición. La reiniciación de esas obras no da espera. Ojalá “Invías” honre la palabra oficial, antes de que sea demasiado tarde.
*Ex senador, profesor universitario, atm@cidan.net.
Tomado de:
http://www.elespectador.com/opinion/columna-402179-honda-grande

miércoles, 23 de enero de 2013

About Nestor Hernando Parra Escobar


Néstor Hernando Parra Escobar. (Honda, Tolima 1931). Doctor en Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Libre de Colombia. Ha realizado cursos de postgrado en Administración de la Educación Superior, Universidad de Texas y en Ciencia Política en la Universidad de Nueva York. Desde 2010, es estudiante en el Itinerario de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Valencia, España.
Ha sido Rector de la Universidad del Tolima (1961-1964), Gobernador en su Departamento (1966-1967), Parlamentario en dos períodos constitucionales y Embajador ante las Naciones Unidas en Nueva York en varias Asambleas de la Organización. Presidió el Consejo Naciones Unidas para Namibia en cuya calidad realizó una misión en cinco países del África (1970). En los setenta, como consultor en educación superior,  realizó  una veintena de estudios sobre la educación superior en Colombia y planes de desarrollo institucional.
Cofundador de varias instituciones: Sociedad Económica de Amigos del País, Bogotá, (1956), Asociación para el Desarrollo del Tolima, Ibagué, (1964), Universidad de Ibagué (1980), Corporación Tecnológica de Educación del Norte del Tolima, de Honda (1981). Miembro de número de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia, España,  y de la Academia de Historia del Tolima, Ibagué, Colombia.
Ha publicado artículos y ensayos en varias revistas colombianas, y también algunos libros: Globalización y Nuevas Generaciones (2011), publicado por la Academia de Historia del Tolima en la colección Pensamiento Tolimense; En busca de una sociedad igualitaria. Cien años de evolución social y económica (1908-2008)investigación patrocinada por el DANE (2008) relativa a la contribución del ex presidente Carlos Lleras Restrepo al desarrollo social y económico de Colombia, con motivo de la conmemoración de los 100 años de su nacimiento; Entre la Democracia y la Barbarie. Colombia, dos siglos en busca de gobernabilidad (2003); Temas para el análisis de la Educación Superior en Colombia (1993); Los Cambios Constitucionales. Análisis político de la Constitución de 1991 (1992); Liberalismo, Neoliberalismo, Socialismo. El retorno de la ideología política (1983).
Tras residir 4 años en Toronto, Canadá, vive hace 14 en Valencia, España, donde después de haber participado en seminarios en Derecho Constitucional y Desarrollo Económico en las respectivas facultades de la Universidad de Valencia y de haber alternado con servicios de consultoría en Colombia y  América Latina, hoy  dedica su tiempo a estudiar en la Universidad, a lecturas sobre el acontecer contemporáneo europeo  y latinoamericano , y a preparar nuevas publicaciones con miras a articular su pensamiento en escritos dialécticos.
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Tomado de:
http://nestorhernandoparra.wordpress.com/about/
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Publicado también en;
http://centrodehistoriahonda.blogspot.com/2013/01/about-nestor-hernando-parra-escobar.html

jueves, 13 de diciembre de 2012

Cuando éramos ricos por Jesús Antonio Vásquez Chavarro


Honda, ciudad privilegiada por quienes nos antecedieron, clase comerciante y una sociedad abastecida por su vía acuática, Río grande de la Magdalena, a través de los vapores que llegaban del interior y del exterior del país como Cuba, Jamaica países hermanos de fronteras, movidos por la noticia de la existencia de una ciudad alegre, comerciante y hospitalaria, ubicada geográficamente en el epicentro de nuestro país como poseedora de innumerables riquezas de recursos  que debieron ser el desarrollo socioeconómico  del  municipio, sin haber sido apreciado en lo que vale y lo han ido destruyendo paulatinamente:  Cuando éramos ricos teníamos en Honda Fábricas de Jabones (Jabonerías Unidas), Aguardiente,  Cervecería  (Bavaria), Fábrica de Gaseosas Suramericana,  Fábrica de Camisas Codema, Fábrica de Café La Cubana, Federación de Cafeteros (ALMACAFE), Trilladoras ( Bogotá, Santa Elena, Los Andes), Trilladoras de Maíz, Hotel AMERICA, Hotel ONDAMA en el centro de la ciudad, Ensambladora de carros Ford, Botica Cerón (Preparación de Remedios para uso local y de exportación) , dos grandes muelles para vapores  ubicados en los sectores de Arrancaplumas y Caracolí, Flota de Vapores, Casa  Inglesa para la venta de  maquinaria pesada para la agricultura y la industria, estación ferroviaria acompañada de uno de los puentes más hermosos  y funcionales de esta categoría sobre el río Gualí, el primer puente peatonal construido sobre el río grande de la Magdalena, del país y Suramérica, primer  sede del Banco de la República, Banco Francés, Banco Alemán, Banco Americano, primer Sede Notarial Regional, primer Hospital ubicado en la región Norte del Tolima y parte de Caldas.

Es lamentable que sea en otros países, municipio y gentes foráneas quienes expresen su mayor preocupación por la pérdida de nuestra riqueza cultural, comercial, implicando la desaparición arquitectónica de la ciudad.  Es urgente que la clase política y dirigentes de nuestra ciudad,  del departamento y el  país, que posean la autoridad, valoren el impacto y desarrollo futurista de nuestro patrimonio;  nuestra creciente población necesitará cada vez más de su herencia cultural, económica y sus recursos turísticos coloniales y así establecer estrategias nacionales,  regionales y municipales de buen uso y conservación de nuestra riqueza e imagen de la ciudad; invadida hoy por escombros que impiden la movilidad de propios y extraños, para que su utilización no sea sinónimo de aglutinamiento irreversible de una ciudad turística y colonial propia de los Hondanos y Colombianos en general